ENCUENTRO INTERGENERACIONAL DE SACERDOTES MADRILEÑOS ANTE EL CONVIVIUM

ENCUENTRO INTERGENERACIONAL DE SACERDOTES MADRILEÑOS ANTE EL CONVIVIUM
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ENCUENTRO INTERGENERACIONAL DE SACERDOTES MADRILEÑOS ANTE EL CONVIVIUM

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La Archidiócesis de Madrid se prepara para el Convivium, una reunión que congregará a más de mil sacerdotes madrileños a partir del 9 de febrero. Como preparación, se ha producido un encuentro entre dos sacerdotes de generaciones muy distintas: Ángel Camino, de 76 años y 51 años de sacerdocio, y Pablo Vidal, de 29 años y 8 meses como sacerdote.

Un diálogo sobre vocación y servicio

A pesar de la diferencia de edad, Ángel y Pablo compartieron un diálogo sobre sus vidas, sus familias y su camino vocacional.

Del 9 al 10 de febrero, los religiosos de la Diócesis madrileña, liderados por el cardenal y Arzobispo José Cobo, participarán en ejercicios de discernimiento y reflexión conjunta, buscando responder a la pregunta: “¿Qué cura necesita Madrid?”.

Ángel Camino recordó sus orígenes familiares y cómo la pobreza digna le enseñó a amar y entregarse desinteresadamente. Con 51 años como sacerdote y 58 como agustino, Ángel afirma que no cambiaría su vida dedicada al sacerdocio por nada del mundo.

Pablo Vidal, el menor de cuatro hermanos, destacó la importancia de la familia en su vida, estableciendo una conexión inmediata con Ángel.

“Es un regalazo poder descubrir e ir aprendiendo de vosotros”, confesó Pablo durante su presentación.

El llamado al sacerdocio

Ángel relató que su vocación sacerdotal surgió “por contagio”, sin promoción vocacional previa. A pesar de provenir de una familia de médicos, unos ejercicios espirituales junto a los jesuitas lo llevaron a la sanación espiritual.

Pablo Vidal también descubrió su vocación en unos ejercicios espirituales, donde se sintió “profundamente mirado y amado”.

El apoyo familiar y de amigos

Ambos sacerdotes compartieron sus experiencias al comunicar su decisión de ingresar al ministerio sacerdotal a sus familias.

Ángel comentó que a su padre le costó aceptarlo, mientras que su madre lo apoyó incondicionalmente. Ambos recibieron comprensión y apoyo de sus amigos, quienes les dijeron: “Si a ti te hace feliz, bien”.