Nuevos enfoques para combatir el insomnio: la neurociencia al rescate

Nuevos enfoques para combatir el insomnio: la neurociencia al rescate
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Nuevos enfoques para combatir el insomnio: la neurociencia al rescate

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El insomnio, una condición que afecta a millones globalmente, ha trascendido la categoría de simple molestia para ser reconocido como un serio problema de salud. El neurocientífico Luis de Lecea, catedrático de la Universidad de Stanford y experto en la neurobiología del sueño, ha ofrecido valiosas perspectivas sobre esta patología.

El papel clave de las orexinas en el ciclo sueño-vigilia

De Lecea, descubridor de las hipocretinas u orexinas, explica que estas funcionan como “hormonas en el cerebro que determinan cuándo nos hemos de despertar”. Actúan como un sistema de alarma interno, integrando información variada para regular la vigilia. Sin embargo, subraya que factores como el estrés, la predisposición cerebral y los hábitos personales también influyen en el descanso.

Nuevos fármacos para un sueño más reparador

El descubrimiento de las orexinas ha impulsado el desarrollo de medicamentos que actúan como antagonistas de sus receptores.

Estos fármacos, aprobados en Estados Unidos hace casi una década, representan “una herramienta más en el arsenal de medicamentos para dormir mejor”. A diferencia de los somníferos tradicionales, facilitan un sueño más consistente y estable, aunque requieren receta y supervisión médica.

Diferencias con las benzodiazepinas y la melatonina

De Lecea diferencia estos nuevos fármacos de las benzodiazepinas, que inducen un “estado de sueño casi químico, no es un estado de sueño natural” y pueden generar tolerancia. Respecto a la melatonina, aclara que, si bien puede funcionar para algunas personas, no recomienda su uso habitual por ser una hormona, señalando que “hay mucha gente que no produce melatonina y que duerme perfectamente”, lo que indica que no es esencial para dormir.

Aumento del diagnóstico de insomnio crónico

En los últimos 20 años, el diagnóstico de insomnio crónico se ha triplicado en España. Para De Lecea, este aumento refleja una mayor “concienciación de la gente de que es un problema serio” más que un incremento real de los casos.

Distingue entre diferentes tipos de insomnio: el de conciliación (dificultad para dormirse), el de mantenimiento (despertarse y no poder volver a dormir) y aquel en el que el sueño no es reparador.

La importancia de la terapia cognitivo conductual

El estrés es un factor determinante en el sueño. Para personas sensibles, De Lecea recomienda la terapia cognitivo conductual para el insomnio (TCC-I) como primera opción, antes de recurrir a fármacos. Este tratamiento, de unas seis semanas de duración, “es muy efectivo” para desensibilizar al paciente, mejorar sus hábitos y detener la “ruminación” mental. El experto recalca que el descanso nocturno es un reflejo de las acciones diurnas.

Insomnio y cambios hormonales en la mujer

De Lecea también aborda cómo los grandes cambios hormonales en las mujeres, como el embarazo, el posparto o la menopausia, pueden desencadenar el insomnio.

La falta de estrógenos, por ejemplo, afecta las señales cerebrales que regulan la demanda de sueño. Por ello, el catedrático insiste en la importancia de buscar la opinión de un especialista para un diagnóstico y tratamiento adecuados a cada situación.