
EL TORREZNO QUE CONQUISTA GUADALAJARA: UN SECRETO A 230 GRADOS
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Un bar de carretera en Guadalajara ha alcanzado la fama gracias a su torrezno, considerado uno de los mejores del mundo. Área 112, ubicado en la A-2 a la altura de Algora, se ha convertido en un punto de peregrinación para los amantes de la gastronomía española, procesando semanalmente alrededor de 300 pancetas y sirviendo más de 100.000 torreznos en el último año.
El Ritual del Torrezno Perfecto
El secreto de este manjar reside en un proceso meticuloso. La base es la panceta de Soria, sometida a un proceso de curación en sal seguido de un secado de 24 horas. Posteriormente, se corta en porciones de aproximadamente 400 gramos.
Confitado a Baja Temperatura
El siguiente paso es el pochado, donde las piezas se confitan a 130 grados en su propia grasa, sin añadir aceites ni mantecas externas.
Según Benja, el cocinero del local, no se añade “absolutamente nada”. Tras el confitado, los torreznos se dejan enfriar antes de recibir el toque final.
El Secreto del Horno
La magia reside en el horneado. Los torreznos se introducen en el horno a 230 grados durante unos 25 minutos. Este método de cocción, según Benja, es lo que diferencia su torrezno del ganador del certamen, cuyo proceso es la fritura.
El horneado, afirma, resulta “mucho más saludable”.
Características de un Torrezno de Excelencia
El resultado es un bocado con una corteza crujiente y un interior jugoso. La textura es clave: un torrezno bien cocinado debe ser tan tierno que se pueda romper con una ligera presión del dedo, incluso horas después de su cocinado.
Visualmente, un torrezno perfecto presenta tres capas bien definidas: la grasa, la proteína y la corteza. A pesar de ser un producto graso, el aceite se mantiene en su interior, lo que indica buena calidad. Además, no debe resultar excesivamente salado y la grasa debe poder separarse fácilmente de la proteína.
El Torrezno en Otros Platos Estrella
En Área 112, el torrezno se integra en otros platos icónicos.
La tortilla de patatas con torrezno es una “combinación ganadora”, aunque se recomienda degustarla después del torrezno solo para apreciar todos sus matices.
Otro plato destacado son las patatas revolconas, una receta a base de patata, pimentón, ajo y la grasa del torrezno. Este plato sabroso y contundente ha cautivado a los comensales.
La oferta se completa con una hamburguesa castellana con carne de chuletón (80%) y panceta de Soria (20%). La carne y el pan se marcan en la plancha con la grasa de los torreznos, resultando en un bocado de gran sabor, ideal para los amantes de los sabores intensos.













