Desalojada parcialmente la mayor concentración de personas sin hogar en Barcelona por plaga de ratas

Desalojada parcialmente la mayor concentración de personas sin hogar en Barcelona por plaga de ratas
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Desalojada parcialmente la mayor concentración de personas sin hogar en Barcelona por plaga de ratas

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Una parte significativa del mayor asentamiento de personas sin hogar en Barcelona, ubicado en la Zona Franca, fue desalojada este martes debido a una plaga de ratas. El Consorci de la Zona Franca considera que la situación representa un “problema para la salubridad pública”, ya que el asentamiento ha crecido durante los últimos tres años hasta albergar a cientos de personas.

Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci, explicó que se está saneando el terreno para proteger tanto a los residentes del campamento como a los trabajadores del polígono. Se estima que unas 200 personas viven en el área, aunque algunas organizaciones elevan la cifra a 300.

A partir de las 8 de la mañana, trabajadores sociales, Mossos d’Esquadra, Guàrdia Urbana y equipos de limpieza, equipados con protección sanitaria, cerraron la calle y comenzaron a retirar las tiendas de campaña, instando a los residentes a marcharse.

La administración local insiste en que no se está desalojando a nadie, sino invitando a las personas a retirarse debido a los productos fitosanitarios que se utilizarán, los cuales podrían ser perjudiciales para la salud. Sonia Fuertes, comisionada de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona, aseguró que la intervención sanitaria no afectará a todo el campamento, sino solo a una parte, y que los desalojados podrán regresar una vez que el veneno para ratas haya hecho efecto. Sin embargo, ni el Ayuntamiento, ni la Zona Franca, ni la Agència de Salut Pública de Barcelona especificaron qué área se vería afectada ni la duración de los efectos del veneno.

Ante la incertidumbre, muchos residentes del campamento optaron por marcharse el día anterior al desalojo, temiendo que la policía confiscara sus pertenencias, como ha ocurrido en desalojos anteriores. Según testimonios recogidos, la mayoría desconocía que la medida afectaría solo a una parte del campamento. Algunos se han trasladado a un bosque cercano.

Ahmed, un joven argelino que lleva dos años viviendo en el campamento, relató que los trabajadores sociales le informaron del desalojo mostrándole un mensaje en árabe en sus teléfonos, sin dar más detalles sobre el motivo o la duración de la medida. Estefanía, una joven colombiana, también optó por empacar sus pertenencias y marcharse por temor a perderlas.

El Ayuntamiento de Barcelona afirma haber ofrecido a los habitantes un espacio para guardar sus cosas, pero tanto los afectados como algunas plataformas lo niegan.

Sin alternativa en el horizonte

El Ayuntamiento asegura que lleva años ofreciendo asesoramiento y derivando a los residentes del campamento a recursos como centros de primera acogida o programas de inserción laboral. Sin embargo, no pueden garantizar alojamiento para todos tras el desalojo. Sonia Fuertes sugirió que podrían dormir en bosques cercanos, mientras que los desalojados afirman que solo se les ha ofrecido una cama en un polideportivo por una noche, sin posibilidad de llevar sus pertenencias.

Cruz Roja también ha estado evaluando el estado de salud de los habitantes del campamento, derivando a algunos al hospital por infecciones u otros problemas de salud. Jacub, un joven argelino que fue hospitalizado por epilepsia, se enfrenta ahora al desalojo tras ser dado de alta. Tanto él como Estefanía, que trabaja cuidando ancianos o limpiando casas, no pueden permitirse pagar un alquiler.

“Aquí estamos bien. Somos mucha gente y nos ayudamos. Además, es mejor estar aquí, alejados, que no en medio de la ciudad, donde puedes molestar y te pueden molestar”, explicó Estefanía. “No hacemos daño ni somos un problema”, añadió Edwin, compañero de tienda de la joven. Ahmed, por su parte, clamó: “Solo queremos trabajar y tener un techo. No somos criminales”.