
El ICE en los Juegos Olímpicos de Invierno: ¿Proyección de poder o politización del deporte?
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El despliegue de 45 agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) en Italia durante los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo ha generado controversia y ha puesto de manifiesto la politización del evento deportivo.
La decisión de enviar agentes del ICE, una fuerza policial asociada a las políticas de deportación masiva de la administración Trump, causó revuelo. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, expresó su rechazo a la presencia de “una milicia que mata”, mientras que el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, intentó minimizar la polémica.
Timothy Sisk, experto en deporte y política internacional de la Universidad de Denver, señala que la administración Trump utiliza los Juegos Olímpicos para proyectar una imagen de poder de Estados Unidos como parte de un proyecto más amplio de reconfiguración del orden mundial y afirmación del dominio estadounidense en la diplomacia cultural. La Casa Blanca estaría promocionando una década de protagonismo de EEUU como anfitrión de grandes eventos deportivos internacionales.
Reacciones y Manifestaciones
La presencia del ICE en Italia generó malestar entre los organizadores y la población. Antonio Missiroli, investigador sobre seguridad europea y relaciones transatlánticas, señala que las autoridades italianas han tenido dificultades para justificar la participación del ICE.
Durante la ceremonia de inauguración, miles de personas se manifestaron en contra del evento, criticando el despilfarro, la agresión ambiental y el desvío de fondos, así como la presencia del ICE.
El COI y la Neutralidad Política
El Comité Olímpico Internacional (COI) insiste en la neutralidad política de los Juegos Olímpicos. La presidenta del COI, Kirsty Coventry, afirmó que son una organización deportiva que comprende la política, pero se centra en el deporte. Su predecesor, Thomas Bach, también defendió que los Juegos no deben ser utilizados como un escenario político.
Sin embargo, investigadores como el doctor en Ciencias Políticas Jules Boykoff han demostrado que la imagen de neutralidad de los Juegos Olímpicos esconde agendas políticas y que el COI es un agente político global.
Incomodidad entre los Atletas
La politización de los Juegos Olímpicos ha generado incomodidad entre algunos atletas estadounidenses. El esquiador Hunter Hess admitió que representar a EEUU le produce sentimientos encontrados, mientras que su compañero Chris Lillis expresó su esperanza de que el público vea en los atletas la verdadera imagen de Estados Unidos, rechazando las políticas del ICE.
Las declaraciones de Hess fueron criticadas por Donald Trump, quien lo calificó de “auténtico perdedor”.
Diplomacia Deportiva y Poder Blando
Sisk argumenta que la diplomacia deportiva complementa y refuerza el poder duro con el poder blando, permitiendo a la administración Trump reafirmar el papel de Estados Unidos en la política global a través de la acogida de megaeventos deportivos internacionales.
El esquiador británico Gus Kenworthy denunció una campaña de odio en su contra tras criticar públicamente al ICE, demostrando que la sombra de la política trumpista sigue presente en los Juegos Olímpicos.
Un Dilema Inherente
Esta edición de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d’Ampezzo demuestra que el intento del COI de presentarse como un movimiento apolítico es un esfuerzo vano. Timothy Sisk concluye que existe un dilema inherente en celebrar los Juegos por todo el mundo y, al mismo tiempo, mantener una postura de neutralidad política.













