
CRISIS EN CUBA: DESABASTECIMIENTO, APAGONES Y REPRESIÓN
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Cuba se enfrenta a una crisis sin precedentes que impacta todos los aspectos de la vida cotidiana. La escasez extrema, los apagones prolongados y la represión política dibujan un panorama desolador en la isla.
El combustible, un lujo inalcanzable
El precio de la gasolina se ha disparado, convirtiéndose en un bien de lujo. Un litro puede costar más de 2.000 pesos en algunas zonas, mientras que el salario promedio mensual apenas supera los 6.000 pesos. Esta situación encarece los productos básicos, especialmente los alimentos.
Escasez de alimentos y desnutrición
La escasez de alimentos ha obligado a los cubanos a reducir drásticamente sus comidas diarias.
Muchos ancianos sufren desnutrición severa, agravada por el éxodo masivo que los ha dejado solos. La situación alimentaria es crítica.
Apagones que paralizan la vida
Los apagones, que pueden durar hasta 20 horas, interrumpen el suministro de agua, impiden el uso de ascensores y paralizan la actividad comercial. La falta de electricidad agrava la situación ya precaria del país.
Sistema sanitario al borde del colapso
El sistema sanitario, en crisis desde hace años, se enfrenta a un agravamiento de la situación. La falta de suministro eléctrico obliga a suspender cirugías necesarias, afectando la atención primaria y especializada.
Turismo en declive
El turismo, considerado el único pilar de la economía cubana, también se está hundiendo.
Hoteles emblemáticos han cerrado sus puertas, dejando sin empleo a miles de familias que dependían de las propinas.
Represión como única respuesta
Ante el colapso, el régimen de La Habana responde con mayor represión. Se multiplican las reclusiones domiciliarias y las detenciones de personas por expresar sus opiniones. La represión política se intensifica.
Esperanza en un cambio
A pesar de todo, existe la esperanza de que esta crisis marque el final del régimen. El gobierno cuenta con poco apoyo popular y enfrenta un contexto internacional adverso.
Sin embargo, el camino hacia un cambio democrático se vislumbra peligroso.
La necesidad de un cambio real
El actual presidente, Miguel Díaz-Canel, se encuentra atado a la “continuidad” del legado de los Castro, lo que le impide llevar a cabo las negociaciones necesarias para una transición democrática. Cuba necesita un cambio profundo, no solo “cambios cosméticos”, para salir de su estado terminal.













