
Lluvias torrenciales en Almuñécar auguran una campaña agrícola productiva
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Las intensas lluvias registradas a principios de año han generado gran optimismo en el sector agrícola de Almuñécar. Carlos Ferrón, responsable de agricultura del municipio, ha asegurado que las precipitaciones garantizan el suministro de agua para este año y han tenido un impacto positivo en los acuíferos locales.
Según Ferrón, la llegada del agua se produjo en un momento oportuno, ya que además de limpiar las hojas de las plantas, lo que favorece la fotosíntesis, permitirá el inicio de una campaña muy productiva.
En particular, destacó que el aguacate está a punto de entrar en plena floración.
Daños puntuales por el viento
Si bien las lluvias han sido beneficiosas, también se han registrado algunos daños causados por el viento, que afectó los últimos restos de la cosecha y provocó la caída de una gran cantidad de fruta de primavera, como el chirimoyo. A pesar de esto, el balance general es positivo, y Ferrón se mostró confiado en que, con una primavera soleada y con agua, la campaña agrícola será muy exitosa.
Éxito en la reapertura del Acuario de Almuñécar
En otro orden de cosas, Ferrón celebró la exitosa reapertura del Acuario de Almuñécar, que ha recibido cerca de 2000 visitantes en su primer mes, a pesar de las condiciones climáticas adversas.
Destacó que el acuario es un “elemento vivo” que ofrece una experiencia diferente en cada visita.
Actualmente, se están incorporando murales artísticos para complementar la visita a las peceras. El artista belga Kiwi está trabajando en una obra de grandes dimensiones, que se suma a la creación realizada por El Niño de las Pinturas en el foso inicial, que ha sido restaurada recientemente.
Revisión de daños y medidas de seguridad
Finalmente, Ferrón informó que se están revisando los posibles daños causados por las lluvias y el viento, como la caída de algunos árboles.
Se ha cerrado temporalmente una zona del parque ornitológico para realizar podas y se ha retrasado la apertura de parques infantiles hasta garantizar la seguridad de las arboledas.
El responsable explicó que, debido a la humedad del suelo, los árboles grandes son inestables y advirtió que muchos árboles pueden parecer sanos por fuera, pero estar podridos por dentro, lo que aumenta el riesgo de caída ante ráfagas de viento.













