
La última noche con mi hermano: Un relato de duelo, fraternidad y esperanza en el teatro
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El Teatro María Guerrero acoge hasta el 5 de abril el estreno de “La última noche con mi hermano”, una obra escrita y dirigida por Alfredo Sanzol, director del Centro Dramático Nacional (CDN). La producción, en coproducción con el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), explora temas profundos como el duelo, la ausencia y la fraternidad a través de la historia de una familia marcada por la enfermedad y la pérdida.
Una historia familiar marcada por la enfermedad
La trama central gira en torno a Nagore, una mujer diagnosticada con cáncer, y su hermano Alberto, quien se resiste a aceptar la enfermedad y la inminente muerte de su hermana. La obra también presenta a Ainhoa, esposa de Alberto, y a su hermano Claudio, así como a los hijos de Alberto y Ainhoa, Nahia y Oier. A través de estas tres parejas de hermanos, con diferentes experiencias y vínculos, se teje un relato complejo sobre la hermandad.
El elenco está encabezado por Nuria Mencía, quien interpreta a Nagore, y cuenta con Jesús Noguero, Elisabet Gelabert, Cristóbal Suárez, Ariadna Llobet y Biel Montero.
El origen de la obra: una conversación sobre la pérdida
Sanzol explica que la idea de la obra surgió de una conversación con una amiga que había perdido a su hermano.
El relato de cómo pasó la última noche con él y cómo esa experiencia transformó su visión de la vida y la muerte inspiró el título y el tema central de la obra.
El autor se propuso explorar el duelo por la pérdida de un hermano, un tipo de duelo que, según él, suele ser menos acompañado socialmente. En la obra, el personaje de Ainhoa expresa la sensación de vacío y la pérdida de una parte de sí misma que se experimenta tras la muerte de un hermano.
Profundizando en la fraternidad y la gestión del duelo
Para investigar a fondo el tema, Sanzol se entrevistó con varias personas que habían experimentado la pérdida de un hermano, incluyendo a Carme Portaceli, directora del TNC. Le interesaba comprender cómo se gestiona el duelo y cómo se entiende la fraternidad en diferentes contextos. El autor señala que, si bien la hermandad puede ser distante y fría en ocasiones, también puede ser un vínculo esencial en la vida de las personas, cuya pérdida representa una verdadera amputación.
La obra también aborda la fraternidad como uno de los principios republicanos, junto con la igualdad y la libertad.
Sanzol se pregunta cómo la vivencia de la hermandad privada afecta a la vida pública y cómo las relaciones de fraternidad en lo público influyen en lo privado.
El humor como herramienta para afrontar el dolor
A pesar de tratar un tema tan delicado como la muerte, “La última noche con mi hermano” también incluye momentos de humor. Sanzol incorporó a la obra anécdotas y situaciones cómicas que le contaron las personas que entrevistó, mostrando cómo el humor puede ser una herramienta esencial para sobrellevar el dolor y la enfermedad.
Un teatro de difuntos para dar fuerza a los vivos
La obra comienza revelando su final: la muerte de Nagore. Sin embargo, Sanzol destaca que lo importante no es el desenlace, sino el proceso. De hecho, es la propia Nagore quien narra la historia, describiéndola como “teatro hecho por una muerta” y “teatro de difuntos para dar fuerza a los vivos”.













