
Tiburón blanco juvenil capturado en Alicante: Confirmación científica tras tres años
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Casi tres años después de su captura accidental frente a las costas de Alicante, pruebas genéticas han confirmado la presencia de un tiburón blanco juvenil en el Mediterráneo. El ejemplar, de aproximadamente dos metros de longitud, fue identificado como perteneciente a esta especie tras un análisis exhaustivo.
Confirmación científica rigurosa
El biólogo marino e investigador de tiburones, Charlie Sarria, explicó que la demora en la confirmación se debió al proceso científico riguroso. A pesar de que un experto podía identificar sus características, el tiempo necesario para la toma de muestras, la elaboración del artículo científico, su aprobación y publicación en una revista especializada, justifican la tardanza en la confirmación definitiva.
Las pruebas genéticas de PCR arrojaron un resultado con una certeza cercana al 99%, confirmando de manera irrefutable la identidad del escualo. Aunque en ocasiones se le ha confundido con grandes marrajos, las características distintivas del tiburón blanco son evidentes.
Población en peligro crítico
La presencia del tiburón blanco en el Mediterráneo, aunque histórica, es cada vez más rara y su población está considerada en peligro crítico.
En el pasado, su abundancia estaba ligada a la de presas como el atún rojo o la foca monje. Actualmente, los científicos investigan si la zona del Levante español podría ser una zona de cría, lo cual sería un descubrimiento de gran importancia para su conservación.
Aislamiento genético
Este ejemplar pertenece a una población genéticamente muy peculiar. Según Sarria, el tiburón blanco del Mediterráneo presenta mayor similitud con los tiburones blancos de Australia que con las poblaciones del Atlántico Norte. Esto se debe al aislamiento genético de la población mediterránea durante millones de años, lo que la hace más vulnerable.
Tranquilidad para los bañistas
El experto transmitió un mensaje de tranquilidad a los bañistas, asegurando que el tiburón blanco es una especie pelágica, de alta mar, que rara vez frecuenta las aguas costeras.
Además, recalcó que los humanos no son su presa. Los avistamientos son tan infrecuentes que el propio biólogo, que vive en el mar de Alborán, considera que ver uno sería “un milagro y una maravilla”.
Importancia para el ecosistema
La importancia de este depredador ápice es crucial para el ecosistema marino. Su desaparición podría desencadenar un “efecto de cascada trófica” con consecuencias devastadoras para el equilibrio del mar. “Un océano sano no es un océano sin tiburones, sino con ellos”, concluyó el investigador, destacando la necesidad de proteger a esta especie clave.













