
El Poder Oculto del Lobby Energético en España: Un Análisis Profundo
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El lobby energético en España no es una excepción, sino una constante que moldea el panorama político actual. Desde la liberalización del mercado eléctrico en los años noventa, este oligopolio ha influido de manera persistente, resultando en un modelo energético concentrado, opaco y resistente a reformas que amenacen sus ganancias.
Transición Energética: ¿Oportunidad o Instrumento?
En un contexto de disputas partidistas y ciclos electorales, la transición energética se ha convertido en un instrumento. Las grandes compañías energéticas anuncian beneficios récord y lanzan campañas de lavado de imagen “verde”, mientras el debate público se desvía hacia la criminalización de la pobreza y falsas problemáticas.
¿Quién debe garantizar el derecho a la energía? ¿A quién otorgamos el poder de liderar las soluciones para una transición energética justa? Las empresas energéticas promueven campañas de marketing sobre sostenibilidad y empleo para ocultar la crisis climática, social y de vivienda. Esta estrategia deliberada del lobby busca presentar cualquier regulación ambiciosa como una amenaza a la estabilidad económica.
Medidas que buscan corregir desigualdades se convierten en moneda de cambio en negociaciones parlamentarias opacas, subordinando el interés general a la rentabilidad de un sector privatizado que depende del respaldo público.
La Derogación del Real Decreto-Ley 10/2024
Un ejemplo reciente es la derogación del Real Decreto-Ley 10/2024, que pretendía gravar los beneficios excesivos del sector energético en 2025. La norma cayó tras el voto en contra de varios partidos, confirmando el blindaje político del oligopolio energético en un contexto de crisis energética e inflación.
Consecuencias Tangibles de la Injusticia
Los resultados de esta situación son evidentes. En 2023, Repsol recibió millones en compensaciones públicas por costes de emisiones de CO₂. Empresas como Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol y Moeve continúan controlando el sistema energético y desplegando estrategias de lobby para condicionar la legislación y proteger sus intereses, dificultando una transición energética justa y democrática.
El “Impuesto al Sol”: Un Ejemplo del Pasado
El Real Decreto 900/2015, conocido como el “impuesto al sol”, penalizaba el autoconsumo bajo el pretexto de garantizar la sostenibilidad del sistema eléctrico, protegiendo la posición dominante de las grandes eléctricas. Esta medida respondía a los intereses de un oligopolio decidido a frenar la democratización del sistema energético.
Estrategias Diversificadas del Lobby Energético
Las prácticas del lobby energético no son aisladas, sino parte de una estrategia estructural para proteger sus intereses y moldear el marco político y social de la transición energética. Estas dinámicas se han agravado con el tiempo, diversificando su estrategia e incluyendo el ámbito académico como espacio clave de legitimación.
Empresas como Repsol e Iberdrola invierten en universidades públicas en forma de cátedras, convenios y proyectos de investigación, contribuyendo a moldear el discurso hegemónico sobre el futuro del sector. La universidad, en teoría un espacio de pensamiento crítico, corre el riesgo de convertirse en una correa de transmisión del relato corporativo, blanqueando prácticas que poco tienen que ver con una transición justa.
Falta de Transparencia Institucional
A esta influencia académica se suma una alarmante falta de transparencia institucional. Solo una minoría de representantes políticos publica su agenda de reuniones, creando un caldo de cultivo ideal para que los lobbies operen en la sombra.
Corrupción y Negocios Turbios
El poder del lobby energético se extiende a tramas de corrupción que revelan la difusa frontera entre negocio, política y delito. La Trama de Hidrocarburos, con empresas vinculadas a figuras políticas, defraudó al Estado millones en IVA, mostrando un entramado de impunidad.
El Futuro del Lobby Energético: Una Disyuntiva
El futuro del lobby energético en España plantea una disyuntiva: avanzar hacia una regulación estricta, transparente y democrática que limite la influencia corporativa y priorice el interés general, o consolidar un modelo donde la transición energética sea un eslogan vacío para preservar los beneficios de siempre.
Romper esta dinámica exige medidas valientes: registros de lobbies obligatorios, agendas públicas completas, fin de las puertas giratorias, financiación suficiente para la investigación pública independiente y una reforma profunda del mercado eléctrico y del sector energético. Sin ello, el pasado seguirá dictando el presente y secuestrando el futuro de la política energética en España.













