
Gaudí, un genio irrepetible: el arquitecto que revolucionó la construcción y desafió su tiempo
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El próximo 10 de junio se cumple un siglo de la muerte de Antoni Gaudí (Riudoms o Reus, 1852 – Barcelona, 1926), el arquitecto catalán que transformó el modernismo con su audacia estética y estructural. Gaudí falleció en el Hospital de la Santa Creu tras ser atropellado por un tranvía.
Su legado sigue asombrando por la belleza singular de sus edificios y la innovación de sus estructuras. Arcos catenarios, paraboloides hiperbólicos y elipsoides, considerados poco estéticos o imposibles hasta entonces, cobraron vida en sus obras, marcando el modernismo catalán de finales del siglo XIX y principios del XX.
La Pedrera, la Casa Batlló, la Colonia Güell, el Parque Güell y la Sagrada Familia son ejemplos de su capacidad para innovar y fascinar, un atractivo que perdura hasta nuestros días.
Un estilo inconfundible sin herederos
A pesar de su genialidad, el estilo de Gaudí no tuvo una continuidad estilística marcada, salvo en contadas excepciones como sus discípulos Josep Maria Jujol, Cèsar Martinell y el valenciano Rafael Guastavino, quien llevó algunas de sus formas a Estados Unidos.
Expertos como Santiago Huerta, profesor emérito de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, y Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí, reflexionan sobre las razones por las que el estilo gaudiniano no se extendió tras su muerte.
El padre del diseño moderno de estructuras
“Realmente él fue el padre del diseño moderno de estructuras, el primero que le dio a la estructura la forma que mecánicamente le correspondía”, afirma Huerta.
Gaudí utilizó la estática gráfica para proyectar nuevas formas arquitectónicas, como arcos catenarios e hiperboloides. La estática gráfica es un método de cálculo geométrico para analizar fuerzas en estructuras planas mediante diagramas vectoriales. Gaudí innovó al emplear maquetas polifuniculares, modelos colgantes con cadenas y pesos para determinar la forma invertida de los arcos catenarios y parabólicos.
“Lo que hizo Gaudí fue transpolar las formas que determinaba la tracción de un determinado peso en un sistema de cadenas, o cuerdas, a la compresión, esto es dándoles la vuelta y suponiendo que la forma generada en la tracción era la que mejor aguantaba la compresión”, explica Huerta.
Estas figuras inusuales dieron fama mundial a la arquitectura de Gaudí. Los pórticos del Parque Güell y las columnas inclinadas de la Colonia Güell son ejemplos claros de esta adaptación de la forma a la trayectoria de las fuerzas.
Un revolucionario estético
Santana aclara que el conocimiento de las maquetas funiculares no fue una invención de Gaudí, pero él revolucionó su aplicación estética. “Lo que hace Gaudí es decir que esta plástica es la funcional y, por tanto, es bonita por sí sola”, lo que supuso “un planteamiento revolucionario y de gran atrevimiento estético”.
Gaudí optimizó la forma y la reivindicó, llevándola a una dimensión tridimensional. A pesar de su creatividad e innovación, Gaudí no publicó apenas nada sobre sus investigaciones, y gran parte de la información de la Sagrada Familia se destruyó durante la Guerra Civil.
Empirismo y cálculo: una combinación innovadora
Gaudí experimentaba con la forma geométrica que se adaptaba a la compresión, utilizando la fotografía y el cálculo con la ayuda de sus discípulos. Aunque no era el más destacado en matemáticas de su generación, tenía un dominio notable de la materia.
La complejidad de los cálculos que demandaban sus estructuras contribuyó a que la vía Gaudí quedara en suspenso, favoreciendo geometrías menos complejas y el auge del acero y el hormigón. Sin embargo, con la llegada de los ordenadores, se ha retomado su legado, ya que sus diseños suponen un ahorro de material y procesos más ecológicos.
“Ha tenido que llegar la era de los ordenadores para que se pueda empezar a innovar sobre lo que concibió”, concluye Santana.
Gaudí, un genio sin escuela
La llegada de nuevos materiales y la pérdida de interés por la compresión como problema hicieron que las propuestas de Gaudí no tuvieran continuidad. Sin embargo, la arquitectura más vanguardista está retomando muchos de sus hallazgos.
Santana insiste en que las estructuras de Gaudí, como el paraboloide hiperbólico, se están recuperando por sus ventajas en sostenibilidad y ahorro de materiales. El problema fue que sus discípulos no supieron llevar sus innovaciones más allá, limitándose a explotar los hallazgos del maestro sin crear nada nuevo.
Gaudí, el gótico y la Sagrada Familia
Gaudí criticaba el gótico por su uso de pilares verticales que implicaban un desequilibrio de fuerzas, compensado con contrafuertes y arbotantes. Consideraba el gótico un estilo preindustrial y criticaba los pináculos.
A pesar de su aversión al gótico, la Sagrada Familia tiene un aire gótico innegable. Santana explica que Gaudí no renegaba del gótico, pero pensaba que era un estilo superado que debía actualizarse. La Sagrada Familia es, en este sentido, el gran ejemplo de su propuesta para poner al día el gótico.













