
Fallece Ángela Murillo, magistrada clave en la lucha contra ETA
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La magistrada Ángela Murillo, originaria de Almendralejo y la primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ha fallecido a los 74 años. Se había jubilado en septiembre de 2024, después de dedicar 31 años a la Audiencia Nacional y más de cuarenta a la judicatura.
Una figura clave en la lucha contra ETA, Murillo también participó en algunos de los juicios más mediáticos de la historia reciente de España.
Trayectoria en la Audiencia Nacional
Desde su llegada a la Audiencia Nacional, su carrera estuvo marcada por casos de gran relevancia. Participó en el caso Nécora, que investigó el narcotráfico, y en los juicios contra la célula de Al Qaeda en España. También formó parte del tribunal que juzgó el caso Bateragune contra Arnaldo Otegi, líder de EH-Bildu.
Más recientemente, intervino en macrocausas de corrupción como las tarjetas black y la salida a bolsa de Bankia.
Su carácter espontáneo y su gracejo extremeño le dieron una gran visibilidad. Un ejemplo de esto fue su respuesta a la abogada de Otegi durante el juicio del caso Bateragune, cuando le preguntó si su cliente podía beber agua: “a mí como si bebe vino”. Este comentario, aunque le costó a España una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por falta de imparcialidad, también le ganó muchos seguidores.
Lucha contra el terrorismo
La carrera de Murillo coincidió con los años más duros del terrorismo de ETA, banda de la que ella misma fue objetivo. Fue una pieza fundamental para debilitar a la organización con el juicio EKIN contra su aparato político y financiero.
Este proceso, que concluyó con 47 condenas, supuso un gran desgaste personal para la magistrada, ya que durante el juicio su pareja falleció tras una grave operación, pero ella decidió no interrumpir la vista.
Satisfacción del deber cumplido
Al jubilarse, la magistrada aseguró sentir la satisfacción del deber cumplido. Afirmó haber actuado siempre con libertad, resumiéndolo en una de sus frases características: “He hecho siempre lo que me dio la gana”. También aseguró no haber recibido nunca presiones. Su implicación se mantuvo hasta el final, con resoluciones como la enmienda a la primera sentencia del caso Tándem sobre los negocios de Villarejo.













