
Un Ex-Ejecutivo de la Moda Encuentra la Paz y la Creatividad en un Pueblo Teruelense
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Raúl Hoyo Salvador, conocido como Raúl del Chano, ha transformado su vida radicalmente, dejando atrás la alta costura internacional para abrazar la serenidad de Los Villanueva, una pequeña aldea de Teruel con solo 29 habitantes.
De la Moda Global a la Cestería Artesanal
Después de una exitosa carrera como responsable internacional de escaparatismo de Massimo Dutti, viajando constantemente entre metrópolis como Nueva York, Shanghái y París, Raúl sintió la necesidad de regresar a sus raíces.
Este cambio no fue impulsivo, sino resultado de una reflexión profunda sobre su necesidad de “recuperar tiempo, naturaleza y vida personal”. Mientras triunfaba en Inditex, anhelaba volver al pueblo de sus antepasados, donde pasó su infancia con sus abuelos.
Un Despertar Idílico en la Naturaleza
El contraste con su vida anterior es notable. El ritmo frenético de inauguraciones y campañas publicitarias ha dado paso a una rutina completamente diferente. Sus mañanas ahora comienzan con la vista del amanecer y sus caballos, un “despertar idílico”, según sus propias palabras.
En este entorno, Raúl ha descubierto una nueva pasión: la cestería.
Lo que comenzó como un aprendizaje de la cestería tradicional para crear cestas, se ha transformado en un proyecto artístico. Ahora crea tapices, lámparas y otras piezas que combinan mimbre, piedra y hierro, demostrando que su talento comercial y publicitario sigue presente.
El Poder de Internet en el Mundo Rural
La tecnología es su principal aliada para comercializar su arte. “Me muevo muchísimo por Internet. De hecho, casi todas mis ventas, el 90 por 100, viene de Instagram y el otro 10 por 100 es un poco el boca a boca”, explica.
Este nuevo estilo de vida no implica aislamiento total.
Raúl mantiene una vida “mixta”, viajando ocasionalmente a ciudades como Madrid o Barcelona para visitar clientes, aunque siempre regresa rápidamente a su pueblo, donde realmente se siente en casa.
Retos y Recompensas de la Vida Rural
A pesar de la aparente soledad de vivir en un lugar tan pequeño, la realidad es más compleja. Uno de los mayores desafíos, según admite, es precisamente la soledad. “A veces sí que te sientes muy, muy, muy solo, y entonces, puedes llegar un poco a nublarte”, reconoce. Sin embargo, ha aprendido a manejarla y a encontrar el equilibrio.
Raúl combate la introspección con la cercanía de sus vecinos, visitas a las ciudades y el cuidado de sus caballos.
Otro aspecto negativo inesperado ha sido la dependencia del coche, que le obliga a organizar cuidadosamente sus viajes.
La Riqueza de la Comunidad y la Naturaleza
Sin embargo, los beneficios superan los inconvenientes. Lo que más valora de su nueva vida es “el silencio, el murmullo del río, los rayos de sol limpios”. También destaca la importancia de la comunidad: “Cuando pasa algo, no tienes duda de que cualquiera de los vecinos te va a ayudar”. Esta red de apoyo y la sensación de pertenencia son fundamentales para él.













