
NUEVA POLÉMICA EN GIJÓN: VECINOS DE CIMAVILLA SE OPONEN A LA CONSTRUCCIÓN DE GRADAS EN LA "CUESTA DEL CHOLO
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La “Cuesta del Cholo”, conocida oficialmente como “Tránsito de las Ballenas”, es un emblemático rincón de Gijón famoso por sus espectaculares atardeceres. Sin embargo, una reciente propuesta del gobierno municipal ha desatado la controversia entre los vecinos de Cimavilla.
Un proyecto controvertido: gradas frente al mar
El gobierno de la ciudad, liderado por Foro y PP, planea invertir 200.000 euros en la construcción de gradas en la “Cuesta del Cholo”. Esta iniciativa ha sido recibida con indignación por la “Asociación Vecinal Gigia de Cimavilla”, que considera que el barrio tiene otras prioridades más urgentes.
Según la asociación vecinal, Cimavilla sufre de carencias importantes en servicios públicos básicos, como la falta de una línea de autobús urbano, un centro de salud o un centro municipal gestionado por el Ayuntamiento. En este contexto, la construcción de unas gradas que, según los vecinos, fomentaría el “turismo de botellón” resulta inaceptable.
Jesús Martínez Salvador, portavoz del grupo de Foro y del Gobierno local, defiende el proyecto argumentando que mejorará el entorno de la “Cuesta del Cholo”. Javier Martínez, presidente de OTEA (Hostelería y Turismo de Asturias), también se muestra favorable a la iniciativa, destacando la buena relación entre la patronal y el consistorio.
Por su parte, Jorge García, empresario hostelero y asiduo de la “Cuesta del Cholo”, considera que las gradas permitirán contemplar el atardecer de forma más cómoda.
Rechazo vecinal y críticas al “turismo de botellón”
La “Asociación de Vecinos” ha expresado su malestar y coincide con la “Federación de Asociaciones Vecinales” en su preocupación por el proyecto. En un comunicado, ambas organizaciones critican la proliferación de zonas para uso hostelero en espacios públicos y denuncian la influencia de la patronal hostelera en la gestión del ocio en Gijón.
Carla Petrelli y Eva Abad, de la “Asociación Vecinal de Cimavilla”, se muestran muy críticas con la construcción de las gradas. Petrelli considera que la “Cuesta del Cholo” no necesita ninguna modificación y que dar vía libre a este proyecto en un barrio declarado Bien de Interés Cultural no es una necesidad real para el barrio. Abad, por su parte, acusa al Ayuntamiento de querer “contentar una vez más a OTEA” y pide a la alcaldesa, Carmen Moriyón, que tome medidas para pacificar la vida de la vecindad y evitar el fomento del “turismo de botellón”.
Los vecinos denuncian que Cimavilla se encuentra en una situación cada vez más insostenible, con una noche descontrolada y un turismo depredador. Además, señalan la existencia de numerosas viviendas turísticas sin licencia y el abandono del edificio de Tabacalera, que podría volver a ser un centro neurálgico para la vida vecinal.
Defensa del patrimonio histórico y críticas al proyecto
La plataforma “Apadrina un edificio” ha manifestado su preocupación por el impacto que la construcción de las gradas podría tener sobre el patrimonio urbanístico de la ciudad. David Alonso, geógrafo y responsable de la asociación, advierte que el muro sobre el que se construirían las gradas tiene más de 170 años y forma parte de la historia portuaria de Gijón. La asociación ha anunciado que solicitará al Ayuntamiento el expediente de ejecución de la obra.
Lorena Menéndez, profesora y residente en Cimavilla, critica que las gradas no están pensadas para los niños ni para las personas mayores, y lamenta la desaparición del espacio público donde los vecinos podían jugar, charlar o pasear.
Prioridades vecinales y críticas a los “privilegios”
Miguel Gómez, presidente y jugador del Cimavilla Basket, un club deportivo con un fuerte compromiso social en el barrio, califica la construcción de las gradas como “algo inconcebible”. Gómez considera que Gijón tiene otras prioridades más urgentes, como arreglar sus calles, mejorar el tráfico, construir una estación de autobuses decente y cuidar los parques infantiles.
Además, Gómez denuncia la falta de servicios básicos en Cimavilla, como una línea de minibús urbano, bicicletas municipales cerca de la pista de skate y el cierre en condiciones de la pista cubierta. En su opinión, “aquí prevalecen los privilegios de unos pocos frente a las necesidades reales de muchos”.
La polémica en torno a la construcción de las gradas en la “Cuesta del Cholo” pone de manifiesto el malestar de los vecinos de Cimavilla ante el auge del turismo y la falta de atención a sus necesidades básicas. La decisión final sobre el proyecto sigue generando debate y tensión en la ciudad.













