El Arzobispo de Valladolid Invita a Vivir la Cuaresma con Dos Síes y Un No

NUEVO TITULO: El Arzobispo de Valladolid Invita a Vivir la Cuaresma con Dos Síes y Un No
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NUEVO TITULO: El Arzobispo de Valladolid Invita a Vivir la Cuaresma con Dos Síes y Un No

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El Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, ha publicado una carta pastoral en la que invita a los fieles a prepararse para la Pascua a través de la renovación de la vida cristiana. Argüello propone un enfoque basado en “dos síes y un no” para vivir intensamente este tiempo de Cuaresma.

Dos Síes Fundamentales

Argüello destaca la importancia de dos “síes” que deben marcar la Cuaresma. En primer lugar, el “sí” a la oración, que implica un acercamiento a Dios, a su palabra, al perdón y a la penitencia. En segundo lugar, el “sí” a los hermanos, que se manifiesta en la limosna, la caridad y la solidaridad, compartiendo no solo bienes materiales, sino también tiempo y atención.

El tiempo, según Argüello, es un bien esencial que debemos compartir. Invita a dedicar tiempo a aquellos que se sienten solos, a resolver conflictos y a recordar a quienes hemos olvidado.

Este “sí” a los hermanos implica un compromiso activo en la sociedad.

La limosna, entendida como la proclamación de la justicia en nombre de Dios, requiere una formación en la Doctrina Social de la Iglesia y una entrega de la vida en la militancia cristiana. El arzobispo anima a dar pasos adelante en el servicio, el compromiso con grupos eclesiales, la pastoral de enfermos, el cuidado de los ancianos, el voluntariado y otras organizaciones.

El No de la Cuaresma: Ayuno y Abstinencia

Junto a los dos “síes”, Argüello subraya la necesidad de un “no” en Cuaresma: el “no” a todo aquello que nos aleja de Dios y dificulta la relación con los demás. Este “no” se concreta en el ayuno, un ejercicio de renuncia a algo legítimo, como comer carne los viernes o reducir la alimentación.

El ayuno, según el arzobispo, nos dispone a decir “sí” al Señor y a los hermanos. Implica disminuir el tiempo dedicado a actividades como ver la televisión o usar las redes sociales, para dedicar más tiempo a Dios.

También implica renunciar a gastos, incluso necesarios, para compartir con los más necesitados.

“Para ofrecer tiempo hace falta renunciar a eso que llamamos tiempo libre”, afirma Argüello, animando a usar la libertad para servir y ayudar a los demás.

Un Llamamiento a la Renovación

Argüello concluye su carta pastoral animando a vivir la Cuaresma como una oportunidad para intensificar la oración, la limosna y el ayuno, renovando así el Bautismo en la Noche Santa de Pascua. Invita a ofrecer la vida como vocación, reconociendo a Jesús en los hermanos y siendo un signo de la Iglesia llamada a la santidad.

El Espíritu Santo, según Argüello, nos dará la fortaleza para renunciar y abrir nuestras manos a Dios y a los hermanos.