Acoso Escolar y Ciberacoso: Una Amenaza Silenciosa en Aumento

Acoso Escolar y Ciberacoso: Una Amenaza Silenciosa en Aumento
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Acoso Escolar y Ciberacoso: Una Amenaza Silenciosa en Aumento

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El acoso escolar, una forma de violencia silenciosa con profundas secuelas, se ha expandido al mundo digital, encontrando en él un altavoz constante. Insultos, amenazas, difusión no consentida de imágenes y control mediante el móvil son manifestaciones de un problema que preocupa cada vez más a familias y educadores.

Según el Ministerio del Interior, más del 70% de los casos de acoso escolar se prolongan en el entorno digital, una modalidad conocida como ciberacoso. Este fenómeno afecta a menores a edades cada vez más tempranas, incluso antes de los 12 años.

Diferenciar Conflicto Puntual de Acoso Sistemático

Es fundamental distinguir un conflicto puntual de una situación de acoso. Susana Prieto, inspectora de la Policía Nacional, define el acoso escolar como una “actividad violenta continuada y prolongada en el tiempo” ejercida por uno o varios alumnos contra otro u otros.

Esta agresión puede manifestarse como acoso verbal (insultos), violencia física (golpes), acoso sexual o aislamiento social.

Las autoridades perciben un aumento del problema. La inspectora Prieto admite que su unidad recibe cada vez más denuncias por acoso. Aunque este incremento podría deberse a una mayor información y asesoramiento de los padres, la conclusión es que “efectivamente, hay más casos”.

Estrategias de Prevención: Rompiendo el Silencio

La Policía Nacional ha implementado charlas preventivas en colegios, dirigidas a alumnos y padres, para combatir el acoso escolar y el ciberbullying. Uno de los objetivos principales es movilizar al “observador pasivo”, ya que el silencio es el gran cómplice de esta lacra.

Tanto la víctima (por humillación, vergüenza o miedo) como los testigos suelen callar.

La experiencia policial demuestra que la unión es la mejor defensa. Si el grupo se une, el acosador queda fuera de contexto. Es crucial que los menores comprendan las consecuencias de sus actos, ya que muchos no saben que están cometiendo un delito. Existe la Ley 5/2000 de responsabilidad penal del menor y la responsabilidad civil de los padres por los daños morales causados.

Los profesores son considerados “garantes de la seguridad” de los alumnos en el centro.

Perfil del Acosador y de la Víctima

El perfil del acosador no se limita a los varones; también hay chicas que ejercen esta violencia. A menudo, provienen de “familias desestructuradas”, con abandono o un estilo educativo autoritario. La falta de empatía, la incapacidad para aceptar un “no” y una baja tolerancia a la frustración son rasgos comunes.

El perfil de la víctima es amplio: puede ser un alumno nuevo, alguien con características físicas diferentes, otra orientación sexual, otra etnia o, simplemente, un buen estudiante con pocas habilidades sociales.

Caso Alarmante: Agresión a Temprana Edad

Un caso reciente ha encendido las alarmas en Málaga: un niño de 11 años aplicó la técnica del “mataleón” a un compañero, provocándole lesiones faciales. Lo perturbador fue que el agresor, después de hacerlo, “bailó, o sea, como que se rió”.

Aunque el niño es inimputable penalmente, se activó el protocolo de acoso escolar y el caso se derivó a Servicios Sociales y a la Fiscalía de Menores.

Ciberacoso: Una Amenaza 24/7

Frente al acoso tradicional, el ciberacoso añade una dimensión de omnipresencia. “El problema que tiene es que ya el acoso no es puntual en el centro educativo, sino que no tiene fin, son 24 horas los 7 días de la semana”, detalla la inspectora. Por ello, el consejo es unánime: la víctima debe comunicarlo a un “adulto de confianza”, ya sea un familiar o un profesor. Callar solo perpetúa el sufrimiento.