
De la cuarentena al armario 80/20: el ritual de una experta en moda antes de comprar
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La experta en moda Asun Domínguez propone un ritual reflexivo antes de adquirir nuevas prendas, priorizando la calidad, la durabilidad y un consumo consciente.
Domínguez, directora de Asun Domínguez Escuela de Moda, busca alejarse de las tendencias efímeras, enfocándose en la responsabilidad del qué y cómo se consume.
Estrategias clave para un consumo responsable
Domínguez aplica las siguientes estrategias antes de incorporar cualquier pieza a su guardarropa:
La cuarentena de la prenda
Antes de comprar, ya sea en tienda física u online, Domínguez somete la prenda a un “filtro temporal”. Se pregunta durante cuatro o cinco días si realmente necesita esa adquisición. Durante este periodo de reflexión, se plantea cuestiones fundamentales:
- ¿Tengo algo similar en mi armario?
- ¿La prenda me sienta bien o necesita arreglos?
- ¿Puedo lavarla en casa?
- ¿Tiene la calidad suficiente para resistir el lavado?
- ¿En qué ocasiones la usaré?
Estas preguntas ayudan a evitar la compra impulsiva.
La regla de los tres *looks*
Antes de buscar nuevas prendas, es esencial conocer a fondo el contenido del propio armario.
Una nueva prenda solo entra en el armario de Domínguez si tiene un propósito claro y una logística sencilla.
La experta defiende la versatilidad: “Debo ser capaz de crear al menos tres *looks* diferentes combinándola con prendas ya existentes en mi armario. Esto garantiza una compra responsable”.
El armario 80/20
“El 80% de mi ropa es atemporal, confeccionada con tejidos de calidad. Solo la compro si se ajusta perfectamente a mi morfología y gusto personal”, explica Domínguez.
Se trata de construir un fondo de armario sólido con prendas duraderas que se actualizan de forma consciente: “Cada temporada compro dos o tres piezas nuevas, con cortes actuales y colores neutros, para reemplazar las más antiguas”.
El 20% restante se destina a prendas de tendencia, con cortes o colores de moda, en las que se invierte menos y que se donan con frecuencia.
Este sistema, que puede incluir la elaboración de listas escritas, ayuda a equilibrar el seguimiento de las tendencias con un consumo consciente.
Lo hecho a mano
La opción más sostenible no siempre se encuentra en una tienda.
Domínguez confecciona gran parte de su vestuario, especialmente las prendas más costosas como abrigos, chaquetones y pantalones. Este proceso implica una reflexión profunda sobre el tipo de tela, el diseño y el patrón a utilizar.
Para la experta, no hay nada más sostenible que confeccionar la propia ropa o readaptar prendas de segunda mano o regaladas. Esto ayuda a evitar el consumo compulsivo fomentado por la industria.













