
TERAPIA HORMONAL EN LA MENOPAUSIA: DESMONTANDO MITOS Y RECUPERANDO LA CALIDAD DE VIDA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La menopausia, una fase inevitable en la vida de la mujer, a menudo se asocia con síntomas como sofocos, insomnio, irritabilidad, aumento de peso y fatiga. Sin embargo, un experto en medicina de longevidad, el doctor Francisco Martínez-Peñalver, ha desafiado la percepción negativa arraigada durante décadas sobre la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH), considerándola una solución segura y personalizada para mejorar la calidad de vida.
El Origen del Miedo a la TRH
El temor hacia la TRH se remonta a la publicación del estudio Women’s Health Initiative (WHI) hace 40 años. Sus resultados, que sugerían un ligero aumento del riesgo de cáncer en un pequeño porcentaje de mujeres, fueron malinterpretados y generaron una demonización de la terapia. El doctor Martínez-Peñalver señala que el estudio tenía fallos de diseño y que las participantes no representaban a las mujeres reales que se ven en la consulta diaria.
A pesar de que la FDA (la agencia del medicamento americana) reconoció estos errores, el impacto mediático fue mínimo, perpetuando un retraso de 40 años en la aplicación de un tratamiento que puede transformar vidas.
Incluso profesionales de la medicina, como el propio doctor Martínez-Peñalver, se formaron con la creencia de que la TRH causaba cáncer.
Comprendiendo la Menopausia y la Importancia de la TRH
Cuando una mujer de alrededor de 50 años acude a la consulta con síntomas menopáusicos, el doctor Martínez-Peñalver explica el proceso natural que está experimentando. Aunque natural, no significa que sea saludable o agradable. La menopausia implica la pérdida de hormonas que no solo afectan la fertilidad, sino también el sueño, el estado de ánimo, el desarrollo muscular y la libido, impactando la calidad de vida de la mujer.
Diagnóstico y Plan de Tratamiento Personalizado
El proceso de diagnóstico comienza con una exhaustiva historia clínica que abarca hábitos alimenticios, ejercicio, manejo del estrés y afrontamiento de problemas. Se utiliza un cuestionario detallado para abordar temas íntimos y detectar aspectos diferenciales que a menudo se pasan por alto en otras consultas.
Además, se realizan pruebas médicas específicas, incluyendo mamografías, ecografías mamarias, citologías y densitometrías óseas para evaluar el riesgo de osteoporosis.
También se analiza la composición corporal para medir la grasa y el músculo, observando la tendencia a la acumulación de grasa abdominal. En algunos casos, se pueden solicitar pruebas más avanzadas para evaluar el impacto del estrés en el sistema cardiovascular y neurocognitivo.
Con todos los datos recopilados, se diseña un plan de tratamiento personalizado que incluye una combinación de hormonas bioidénticas: estradiol (estrógeno), progesterona y testosterona, junto con DHEA, una hormona que se pierde en situaciones de estrés. Las cantidades y la combinación exacta se adaptan a las necesidades de cada mujer.
Duración y Seguridad de la Terapia
La TRH se considera, en principio, un tratamiento de por vida, ya que el cuerpo no volverá a producir las hormonas perdidas. El doctor Martínez-Peñalver explica que el tratamiento sustituye una función perdida y que la mejoría en el bienestar es tan significativa que las pacientes que interrumpen la terapia y experimentan el regreso de los síntomas suelen retomarla de inmediato.
Desmontando el Mito del Cáncer
El principal temor asociado a la TRH es el riesgo de efectos secundarios, especialmente el cáncer.
Sin embargo, el doctor Martínez-Peñalver enfatiza que no son las hormonas en sí mismas las que causan el cáncer o eventos cardiovasculares, sino el desequilibrio hormonal. La TRH no introduce un riesgo, sino que restaura el equilibrio hormonal perdido, promoviendo un estado saludable. El seguimiento es continuo, con evaluaciones periódicas para ajustar las dosis según la analítica y las sensaciones de la paciente.













