
ARÁNDIGA: UN PUEBLO ZARAGOZANO QUE APUESTA POR LOS CUIDADOS PARA COMBATIR LA DESPOBLACIÓN
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Arándiga, un municipio de la provincia de Zaragoza con alrededor de 279 habitantes, está luchando contra la despoblación mediante iniciativas innovadoras de desarrollo rural y cultural.
“Quédate en Arándiga”: Un proyecto para revitalizar el pueblo
En 2023, un grupo de vecinos puso en marcha el proyecto “Quédate en Arándiga” con un doble objetivo: atraer nuevos residentes y facilitar el regreso de aquellos que se marcharon en el pasado, especialmente jubilados que desean volver a su hogar.
Este proyecto ha ganado reconocimiento a nivel nacional, situándose entre los diez mejores de España y recibiendo financiación del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO). Irene Marco, concejala de Arándiga, destaca que el objetivo principal es “que los que ahora viven en el pueblo no sientan la necesidad de irse”.
Salud y cuidados: Pilar fundamental
El proyecto, conocido como ‘Laboratorio de regeneración urbana y economía de los cuidados’, busca ampliar la oferta asistencial y cultural en el pueblo. Se centra en dos líneas de actuación: una social y otra medioambiental, que se complementan entre sí.
Se están impartiendo cursos y talleres gratuitos sobre salud y cuidados, con la colaboración de la Cátedra de Despoblación de la Universidad de Zaragoza. Estos cursos, de hasta 40 horas, ofrecen un diploma que puede facilitar la búsqueda de empleo como cuidador, una figura muy necesaria en la zona debido al envejecimiento de la población.
La formación busca capacitar a los vecinos para atender a personas mayores con demencia u otras patologías, ofreciendo técnicas de cuidado familiar y autocuidado, además de una posible salida laboral.
Recuperando espacios comunes: Un lugar para todos
Gracias a la subvención obtenida en 2023, se han rehabilitado y reconvertido espacios públicos en puntos de encuentro para todas las edades. La biblioteca, cerrada durante años, ha sido reabierta y nombrada en honor a la escritora aragonesa Ana Alcolea.
La biblioteca se ha convertido en un espacio para el Club de Lectura, actividades escolares y clases de español para inmigrantes, impartidas por una profesora jubilada. En verano, algunos vecinos la utilizan como espacio de coworking.
También se ha revitalizado el club social, mejorando su accesibilidad y contratando a una persona para dinamizar actividades como artesanía, ejercicios de memoria y juegos para niños. Este espacio se ha convertido en un “salón de casa” para las mujeres mayores, que encuentran allí un lugar para reunirse y socializar.
Otro espacio recuperado es el campo detrás del antiguo lavadero, transformado en un Aula de la Naturaleza con un parque de árboles identificados y paneles informativos sobre la fauna y flora local. Además, se ha mejorado el acceso al río, creando un recorrido peatonal y un merendero.
Involucramiento vecinal y futuro
La participación vecinal ha ido creciendo con el tiempo, impulsada por los resultados positivos del proyecto. “Quédate en Arándiga” busca cubrir los servicios, especialmente los de cuidados, con personas formadas en el entorno, fomentando la confianza y el apoyo mutuo entre los vecinos.
Se ha ampliado el contrato de la monitora para gestionar la biblioteca y buscar financiación adicional. La concejala Irene Marco destaca la importancia de la implicación de las instituciones para apoyar a los pueblos pequeños y garantizar su sostenibilidad.













