Trumpsplaining

Trumpsplaining

Marco Rubio, el cuñado del Audi de la familia Trump, ha venido a rematar la faena y explicarnos de buenas maneras cómo debemos ser los europeos para ser verdaderos europeos; no la panda de pusilánimes y lloricas que tan acertadamente retrató el año pasado el vicepresidente

Marco Rubio reprocha a Europa sus políticas migratorias y climáticas al tiempo que rechaza que EEUU busque “el fin de la era transatlántica”

Esta vez no ha acudido JD Vance, con ese nombre más de rapero blanco cutre que de vicepresidente de los USA, a explicarnos en un sitio tan fino como la Conferencia de Seguridad de Múnich que el mayor riesgo para nosotros somos nosotros mismos, los europeos; por blandengues, legalistas y bienquedas. Esta vez ha venido Marco Rubio, que dentro de la administración Trump parece el cuñado listo que sí terminó la carrera, ha viajado con provecho y sabe ponerse la corbata por encima de la barriga. 

JD Vance, el rapero blanco de los Apalaches, aterrizó el año pasado para ponernos firmes y ponernos en nuestro sitio a base de una ducha fría dialéctica. Marco Rubio, el cuñado del Audi de la familia Trump, ha venido a rematar la faena y explicarnos de buenas maneras cómo debemos ser los europeos para ser verdaderos europeos; no la panda de pusilánimes y lloricas que tan acertadamente retrató el año pasado el vicepresidente. Nos ha hecho un trumpsplaining de manual sobre cómo debe comportarse un europeo para que seamos buenos amigos. 

Para ser un buen europeo lo primero pasa por convertirse en un leal cliente de esa gigantesca armería que son los USA.

Ya nos dirán ellos cuándo, cómo y cuánto hay que comprar pero cuanto más gastemos, mejores europeos seremos. No debería haber nada más reconfortante para un buen europeo que pasearse por los Campos Elíseos o ante la Puerta de Brandemburgo armando hasta los dientes y entre más buenos compatriotas armados hasta los dientes. No sabemos lo que nos estamos perdiendo.

La segunda gran condición que debe cumplir todo buen europeo pasa por abandonar los peligrosos campos de la ciencia, el rigor y el conocimiento para venir a divertirse al hormiguero y apuntarse a toda cuanta conspiración negacionista que se le ocurra al faro del mundo libre.

El cambio climático es un invento de los mismos que idearon el COVID para impedirnos tomar cañas libremente. Menos vacunas y más gases efecto invernadero es lo que nos hace falta.

La tercera condición imprescindible para que Europa vuelve a ser grande otra vez consiste en hacerla vieja y blanca. Como Donald Trump y los propios USA a su imagen y semejanza: cuanto más viejos y blancos seamos, más grandes nos veremos y más seguros nos sentiremos.

Todo lo que no sea como nosotros viene a reemplazarnos, a sustituirnos o a quitarnos todo lo que es nuestro. Todo lo que no sea como nosotros constituye una amenaza que debe ser encerrada, deportada o incluso ejecutada si hace falta.

La ultraderecha más tonta de Europa, la española, es la única que no lo ha pillado todavía y sigue asintiendo con la cabeza y llevándose la mano al corazón encantados de que les hagan trumpsplaining. La derecha española de toda la vida lo ha pillado, pero le puede más la inquina contra Pedro Sánchez.

El resto del mundo y de Europa, desde Georgia Meloni a Friedrich Merz, ya se han dado cuenta de lo que hay y qué está juego. A derecha y a izquierda ya se sabe que la mayor amenaza para Europa no son los europeos. Es Donald Trump, y no se va a desactivar sola.