"Trabajaba sin declarar por 3,14 euros la hora": la precariedad de la hostelería en Menorca

"Trabajaba sin declarar por 3,14 euros la hora": la precariedad de la hostelería en Menorca

La falta de mano de obra, la temporalidad y las condiciones abusivas marcan un sector fundamental de la isla

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La hostelería es el principal motor económico de Balears, pero también uno de los ámbitos donde las tensiones laborales son más recurrentes y los conflictos se intensifican cada verano con la llegada de la temporada turística. En Menorca, el deterioro de las condiciones del sector que emplea al 20% de la población económicamente activa ha ido reduciendo la disponibilidad de mano de obra hasta convertirse en un problema estructural para pequeños y grandes empresarios. “Al residente no le interesa, no quiere dedicarse al sector y al que viene de fuera no le conviene”, explican desde la Asociación de Hoteleros de Menorca, la principal organización que agrupa empresarios del sector en la isla. 

Sin embargo, trabajadores que cada verano mueven la maquinaria del turismo insular y garantizan que, temporada tras temporada, se superen récords de recaudación y de visitantes –la isla recibió casi dos millones de turistas que dejaron casi 2.000 millones de euros según el Instituto de Estadística de las Islas Baleares (IBESTAT)– van abandonando sin pausa y sin prisa a Menorca como destino laboral. “No son sólo las jornadas de 10 horas o que a veces las propinas desaparecen misteriosamente.

Es sobre todo el encarecimiento de la vida y la falta de vivienda. Yo dejé de ir el año pasado después de casi 11 años seguidos porque, ¿para qué voy a ir a una isla donde sólo el alquiler implica gastar el 80% del dinero que gano? Prefiero buscar aquí en Andalucía donde se gana menos o incluso cambiar de rubro”, cuenta Aitana M.J., cocinera y trabajadora temporera que ha viajado a la isla ininterrumpidamente cada verano desde 2017 y que ahora se dedica a la informática.

Yo dejé de ir el año pasado después de casi 11 años seguidos porque, ¿para qué voy a ir a una isla donde sólo el alquiler implica gastar el 80% del dinero que gano?

Prefiero buscar aquí en Andalucía donde se gana menos o incluso cambiar de rubro

Aitana M.J.
Cocinera y trabajadora temporera

El planteamiento de Aitana tiene asidero en la realidad y es el razonamiento cada vez más extendido en la isla entre los llamados “temporeros”. Según el estudio del Observatorio Social y Ambiental de Menorca (OBSAM), la economía insular presentó durante el tercer trimestre de 2025 un alto contraste. Por un lado, se confirmó la estabilización del ciclo expansivo iniciado en 2023, caracterizado por un ritmo de crecimiento moderado pero sostenido. “Los principales indicadores de actividad —especialmente la demanda energética, la movilidad y los flujos turísticos— señalan un nivel de intensidad económica muy elevado, propio de una fase de madurez en la que la economía opera a pleno rendimiento durante la temporada alta”, señalan desde el OBSAM.

Sin embargo, el mismo estudio señala que “este escenario convive con presiones persistentes sobre el coste de vida y con limitaciones estructurales, como la falta de mano de obra y la tensión del mercado residencial, que condicionan la capacidad del sistema para seguir expandiéndose”. En resumen, la economía funciona, pero no hay brazos que muevan la maquinaria. 

Otro protagonista de esta “fuga de brazos” es Brais S., uno de los muchos menorquines que, tras dedicarse varios años a la hostelería –en su caso por obligación, debido a la falta de alternativas– terminó abandonando la isla para poder ejercer su profesión como sonidista. “Trabajé en un bar por la zona marítima, no tenía muchas opciones”, cuenta en diálogo con elDiario.es desde su actual residencia en Barcelona. “Trabajaba ‘en negro’ por 3,14 euros la hora.

Había comida que estaba fuera de carta que se compraba para darle uso y se ponía mala y se ‘saneaba’ para sacarla de alguna manera. Yo tenía que hacer de cocinero y camarero a la vez, aguanté porque tenía mucha necesidad y, al final, decidí dedicarme a lo mío e irme de la isla a vivir fuera. Cuando renuncié se negaron a pagarme las horas extras”, explica. Él recuerda su paso por el gremio hostelero como un mal sueño. 

Trabajé en un bar.

Había comida que estaba fuera de carta que se compraba para darle uso y se ponía mala y se ‘saneaba’ para sacarla de alguna manera. Yo tenía que hacer de cocinero y camarero a la vez, aguanté porque tenía mucha necesidad y, al final, decidí dedicarme a lo mío e irme de la isla a vivir fuera

Brais S.
Abandonó la isla por trabajo

“No hay personal y cada vez habrá menos si seguimos así. Me consta que personas que llevan años en el sector ahora están buscando otras alternativas y es lógico: a nadie le resulta rentable venir a Menorca si no puede pagar un lugar donde vivir y, además, solo por unos meses. Nadie mantiene a una familia con un trabajo temporal”, razona en diálogo con elDiario.es el portavoz de la Asociación de Bares y Cafeterías de Menorca, Antoni Sansaloni, quien sostiene que la solución pasa por “dejar de presionar al sector”, especialmente al pequeño y mediano empresario, que —según su visión— está sufriendo “como nunca” los efectos de la crisis de vivienda.

“Para evitar dar un mal servicio, y ante la imposibilidad de consolidar plantillas estables, estamos reduciendo mesas”, explica. “A este ritmo, el turismo de Menorca va a terminar ofreciendo solo comida rápida”, lamenta.


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&quot;Trabajaba sin declarar por 3,14 euros la hora&quot;: la precariedad de la hostelería en Menorca

La otra cara de la hostelería

A pesar de los problemas estructurales que atraviesa el gremio hostelero y de las particularidades del sector en Balears, fuentes sindicales consultadas por elDiario.es sostienen que el de las islas es “uno de los mejores” convenios colectivos que existen en el estado. “Gracias a la negociación colectiva hemos conquistado subidas salariales sostenidas –la última en agosto del año pasado–, mejoras en la regulación de jornadas y avances concretos en la protección de colectivos especialmente vulnerables como las camareras de piso.

Este marco no es fruto de concesiones gratuitas, sino de años de negociación y movilización para que el crecimiento turístico se traduzca también en derechos laborales reales”, explican desde UGT. “Sabemos que quedan retos pendientes, como el acceso a la vivienda o la estacionalidad, pero sin este convenio la situación de miles de trabajadores sería mucho más frágil y desigual”, reflexionan desde el sindicato. 

Juan Arenas es mexicano y hasta este año pasó cuatro veranos seguidos deambulando de cocina en cocina por toda Menorca. Es chef de profesión y, según cuenta, la inestabilidad laboral y las malas condiciones le obligaron a abandonar la isla y buscar trabajo en Bilbao, donde vive y trabaja actualmente, esta vez en una sola cocina fija todo el año. “El problema de la estacionalidad en Menorca es otro de los grandes temas sin resolver para los que nos dedicamos a esto profesionalmente. Aparte de las jornadas extenuantes del verano, cuando se acaba la temporada cierran la mayoría de locales de restauración y tienes que pasar el invierno cobrando el paro si tienes suerte.

¿De qué me sirve cobrar un sueldo más alto que la media si sólo trabajo 4 meses al año?”, razona.

Aparte de las jornadas extenuantes del verano, cuando se acaba la temporada cierran la mayoría de locales de restauración y tienes que pasar el invierno cobrando el paro si tienes suerte. ¿De qué me sirve cobrar un sueldo más alto que la media si sólo trabajo 4 meses al año?

Juan Arenas
Chef

Consultado por el problema de la estacionalidad, Antoni Sansaloni explica que “el único consuelo” que encuentran los empresarios es que ahora las aerolíneas han adelantado los vuelos, por lo que la pre temporada 2026 se ha adelantado algunos días. “Esperamos la llegada del turismo europeo para el mes de marzo, que sabemos que es un turista con mayor poder adquisitivo y que suple el bache del último tramo de la temporada baja”, explica.

“Claro que hay estacionalidad, pero es porque no nos sale rentable abrir todo el año. Cerramos porque la falta de clientela, entre semana no llegamos ni a cubrir gastos, por eso muchos locales optan por cerrar tres o cuatro meses al año directamente. Al final la estacionalidad viene fomentada por el propio estado que en lugar de promover la actividad en los meses de invierno prefiere mandar a la gente al paro”, razona Sansaloni. 

Claro que hay estacionalidad, pero es porque no nos sale rentable abrir todo el año. Cerramos porque la falta de clientela, entre semana no llegamos ni a cubrir gastos, por eso muchos locales optan por cerrar tres o cuatro meses al año directamente.

Al final la estacionalidad viene fomentada por el propio estado que en lugar de promover la actividad en los meses de invierno prefiere mandar a la gente al paro

Antoni Sansaloni
Portavoz de la Asociación de Bares y Cafeterías de Menorca

Aunque las tensiones entre empresarios y trabajadores en la hostelería suelen canalizarse a través de mecanismos formales cuando el empleo está regularizado y sujeto a la normativa laboral, esta vía prácticamente desaparece en los casos de trabajo no declarado. Si bien el empleo irregular en Menorca no es mayoritario en el sector, sigue existiendo y concentra algunas de las situaciones más precarias, ya que quienes lo ejercen no pueden denunciar abusos o exigir derechos, ya que son, en su inmensa mayoría, personas en situación administrativa irregular.

V. cuenta que, mientras esperaba la resolución de sus papeles, debió trabajar en varios lugares que “contratan” personas migrantes: “Me dijeron que nunca habían contratado a una chica como yo, morenita y de fuera, y que querían probar qué tal funcionábamos.

Yo necesitaba mucho ese trabajo y acepté la prueba en un conocido restaurante de Es Castell, –en el sur de la isla–. Empezó a acercarse demasiado y a hacer bromas sexuales fuera de lugar; intenté ignorarlo y seguir trabajando, pero mientras rellenaba neveras se me arrimó por detrás de forma inapropiada. Cuando me giré y le pregunté qué hacía, me dijo que para ser latina era muy siesa y que en ese restaurante ‘se tocaban mucho’. Me fui sin terminar el turno.

Me dijo que nunca volvería a trabajar en Menorca porque era una impresentable y la prueba nunca me la pagaron”.