Una Noche con el Equipo que Asiste a las Personas Sin Hogar en Barcelona

Una Noche con el Equipo que Asiste a las Personas Sin Hogar en Barcelona
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Una Noche con el Equipo que Asiste a las Personas Sin Hogar en Barcelona

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Cada noche, un equipo del Ayuntamiento de Barcelona recorre las calles para ofrecer ayuda a las más de 1.760 personas que duermen a la intemperie y asesorarlas para su reinserción social.

En una fría noche de enero, mientras la mayoría de los barceloneses regresan a sus hogares, un equipo del Servicio de Atención Social al Sinhogarismo en el Espacio Público (SASSEP) del Ayuntamiento de Barcelona se prepara para iniciar su ronda nocturna.

El sinhogarismo es un problema creciente en Barcelona, con un aumento del 30% en el número de personas que duermen en la calle en el último año, alcanzando la cifra de 1.760 en diciembre de 2025.

Carme Fortea, directora del Servicio de Atención al Sinhogarismo del Ayuntamiento de Barcelona, señala que “vivir en Barcelona es cada vez más caro, y para muchos es imposible incluso con trabajo o prestaciones”.

El equipo del SASSEP se dedica a hacer seguimiento de casos complejos y crónicos, personas que llevan mucho tiempo en la calle y que enfrentan problemas de adicciones o salud mental, lo que dificulta su reinserción.

La Realidad en las Calles

En la Plaza Charles Darwin, una quincena de personas montan sus tiendas de campaña y preparan sus sacos de dormir para pasar la noche. Los miembros del SASSEP se acercan en grupos pequeños, mostrando respeto, ya que se dirigen a personas que están terminando su día, aunque sea en la calle.

Muchos de los que duermen en la calle solían tener viviendas, pero también hay quienes vienen de otros municipios en busca de servicios sociales. A pesar de la gran cantidad de recursos disponibles, el SASSEP lamenta que “la capacidad de exclusión de esta ciudad es aún mayor, es increíble. No llegamos a atenderlos a todos y es muy frustrante”.

Según datos del Ayuntamiento, cerca del 14% de las personas sin hogar en Barcelona tienen un empleo, y el 40% recibe prestaciones o ayudas. Juan, un migrante con papeles y trabajo, terminó en la calle tras un despido inesperado. A pesar de cobrar 1.200 euros al mes, no le alcanza para un techo y ahora ahorra para denunciar a su empleador por explotación.

Juan reflexiona: “Es muy fácil acabar en la calle y difícil salir”.

Dificultades y Soluciones

Los agentes del SASSEP conocen a las personas que duermen en la calle por su nombre y saben sus historias. La mayoría anhela un techo, pero las plazas son limitadas. Barcelona cuenta con 2.860 plazas para personas sin hogar, pero muchas están destinadas a emergencias familiares o víctimas de violencia machista.

Además, para acceder a estos recursos, se deben cumplir requisitos como un certificado de vulnerabilidad, no tener adicciones y renunciar a pertenencias voluminosas o mascotas.

Por eso, el SASSEP aborda otras necesidades, como atención a la drogodependencia, trámites de empadronamiento y permisos de residencia. “Hay que ir poco a poco, porque el sinhogarismo es una situación que es muy fácil que se cronifique. Y hay que trabajar paso a paso. Lo más importante es que ellos quieran”, explica Montaner.

La Desconfianza y la Esperanza

Muchos se han rendido y no se creen merecedores de pertenecer a la sociedad. Durante la Operación Frío, se activan plazas de emergencia en polideportivos con cama, comida y duchas, pero solo se llena un 30% debido a la desconfianza y las necesidades específicas de cada persona.

Después de recorrer la plaza, el equipo del SASSEP encuentra a Katy, una mujer estadounidense que vive en la calle desde hace tres meses. Tras dudar, acepta ir a dormir a un polideportivo, lo que abre la puerta a su inclusión en el sistema de atención.

Los profesionales continúan su ronda por la ciudad hasta la madrugada. Otro equipo se activa por la mañana para ver cómo han pasado la noche. “Puede parecer que no queremos vuestra ayuda, pero nos gusta que vengáis”, dice uno de los hombres sin hogar, resumiendo el sentimiento agridulce de quienes viven en la calle.