
La Izquierda ante el Espejo: ¿Escucha Real o Gatopardismo Cuqui?
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Gabriel Rufián, representante de un partido independentista y republicano, ha lanzado preguntas que deberían haber sido planteadas hace tiempo por la izquierda nacional, ante el auge de la extrema derecha y el declive evidente de la izquierda que prometía ilusionar en las últimas elecciones.
Resulta sorprendente que la izquierda coaligada, nacida de un proceso de escucha, parezca haber olvidado esta práctica durante su tiempo en el Gobierno. Esta sordera también incluye al PSOE, que en su momento consideró que una izquierda dócil era más útil que una rebelde. La falta de atención ha generado desánimo, defección y desmovilización en la ciudadanía.
¿Unión por Temor o por Autocrítica?
En plena legislatura, ante la ofensiva de diversos frentes y resultados electorales territoriales desfavorables, se plantea la necesidad de escuchar y unirse, después de la soberbia y los procesos disolventes. El temor a la llegada de otros es natural, pero lo inquietante es el miedo a los propios.
Toda escucha debería estar presidida por la autocrítica, la humildad y la inteligencia de dar un paso al costado si es necesario para mejorar. De lo contrario, se repetirá el “gatopardismo cuqui” y el fulanismo.
Respuestas Decepcionantes y Miedo Electoral
La interpelación de Rufián es correcta, pero las respuestas están siendo decepcionantes, especialmente si se juega con falsedad. Esto se refiere a las respuestas de los directamente interpelados, que apenas alcanzan una decena de escaños en las encuestas, sin tener en cuenta los fracasos autonómicos y la experiencia de Extremadura.
Situar el problema en los liderazgos en el primer párrafo es otra mentira e irresponsabilidad. No se trata de eso, sino de quién se sitúa en posiciones de salida, con escaño, ante el temido invierno y la miseria electoral. Ese miedo tumba al jinete, incluso antes de un leve trote.
Política Espectáculo vs. Realidad
La izquierda y sus debates pueden resultar fascinantes, pero es necesario conceder tiempo para ver alguna luz. De momento, se trata más de política espectáculo, con interés mediático y debates cruzados en redes sociales.
El Minifundismo de la Izquierda Bonsái
La realidad es que la izquierda no convencional nunca ha sido mayoritaria. Sin embargo, cabe ilusionarse con una minoría sensata, influyente y realista. El problema es que algunas minorías son solo pymes o cooperativas familiares, sin intención de crecer. No querer crecer es otra de las patologías frecuentes en este lado de la izquierda bonsái.
En conclusión, se espera que haya respuestas correctas al llamado de Rufián, quien cree que la izquierda flojea y no podrá resistir el empuje de la derecha. Lo que vendría tampoco sería bueno para Cataluña.
La otra izquierda, azotada por problemas comunes, debería reflexionar sobre una nueva cultura de coalición desde el respeto y no desde el temor.













