Aislamiento social: la vida urbana fomenta la desconexión interpersonal y familiar

Aislamiento social: la vida urbana fomenta la desconexión interpersonal y familiar
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Aislamiento social: la vida urbana fomenta la desconexión interpersonal y familiar

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Las grandes ciudades, centros neurálgicos de actividad y oportunidades, están propiciando un fenómeno preocupante: el aislamiento social. Un estudio reciente revela una creciente disparidad entre las relaciones sociales y familiares en entornos urbanos y rurales.

El abismo entre la ciudad y el campo

El análisis, presentado en el programa “Herrera en COPE Cataluña”, indica que el 23% de los habitantes de las grandes urbes carece de vínculos con sus vecinos, una cifra significativamente mayor al 4% registrado en zonas rurales. Esta desconexión, que se extiende también al ámbito familiar, ha sido analizada por Salud Porras, directora del Departamento de Psicología de la Universitat CEU Abat Oliba, quien ofrece su perspectiva sobre este problema.

La ciudad: un entorno de rendimiento y estrés

Según Porras, la raíz del aislamiento reside en el diseño de la vida moderna en las ciudades, heredado de la Revolución Industrial. “Las ciudades están enfocadas a una prioridad, que es el rendimiento laboral”, explica.

Este entorno urbano “predispone mucho más a priorizar todo lo que es el rendimiento y aprovechar el día”, generando una sobreestimulación constante que conduce a altos niveles de estrés. En contraste, el ámbito rural, aunque también exigente, “es un contexto no tan sobreestimulado” que ofrece un espacio “más natural para poderse relacionar”.

Tecnología: un factor agravante

Esta sobreestimulación se intensifica con el uso continuo de la tecnología. La psicóloga señala que los horarios apretados, sumados al uso del teléfono móvil, contribuyen al aislamiento. La imagen de vagones de metro o autobuses llenos de personas absortas en sus pantallas se ha vuelto común.

Este comportamiento, más frecuente en las ciudades, fomenta el individualismo y la desconexión del entorno.

La importancia del contacto real

Frente a la superficialidad de las interacciones digitales, la psicóloga destaca la importancia del contacto cara a cara. El apoyo social real es considerado “el amortiguador más grande del estrés y el preventivo más importante de la salud mental”. Las relaciones presenciales son esenciales, ya que “la conversación cara a cara es lo que crea vínculo, y el vínculo es lo que sostiene el sistema emocional de las personas”. La dinámica urbana, sin embargo, promueve que cada individuo “viva de manera individualista, más centrado en sus propias necesidades”.

Aislamiento intrafamiliar: una realidad preocupante

El estudio revela una realidad alarmante que afecta al núcleo familiar.

Casi cuatro de cada diez personas en Madrid y Barcelona afirman que sus relaciones familiares son inexistentes o poco frecuentes, mientras que esta cifra disminuye al 26% en municipios más pequeños. Un dato impactante es que “el 17% de la población en Madrid y Barcelona afirma no comer nunca con los miembros de su propia casa”, lo que refleja un individualismo extremo dentro del hogar.

Tecnología y desconexión familiar

La tecnología juega un papel clave en este aislamiento intrafamiliar. Porras explica que en las familias actuales existe “un funcionamiento mucho más individualista”. Los jóvenes tienden a “aislarse en su habitación, funcionando con su internet”.

La experta advierte que los algoritmos y las aplicaciones “están diseñados para atrapar las mentes”, generando adicción y desconexión del entorno.

Revertir la inercia social: un llamado a la acción

A pesar de la inercia social, la solución radica en la conciencia y la acción deliberada. Porras invita a “ser una minoría rebelde contra la inercia social” y priorizar las relaciones cara a cara. Gestos sencillos como proponer “ir a hacer un café o una cerveza” se convierten en actos “terapéuticos y beneficiosos”. Se trata de romper con la comodidad de la comunicación digital y recuperar el valor del encuentro personal.

“Tenemos que mirarnos cara a cara, porque eso es lo que crea el vínculo emocional que nos sostiene”, insiste la psicóloga.

Consejos para combatir el aislamiento urbano

Para mitigar los efectos negativos de la vida urbana, la experta recomienda mejorar la “higiene digital”, siendo conscientes del tiempo dedicado a las pantallas. También sugiere buscar el contacto con la naturaleza, ya sea en un jardín o en un parque, para “que nos toque el sol”. Según Porras, estas acciones, junto con la priorización de las relaciones reales, “son las que protegerían de la toxicidad de algunos elementos de la gran urbe”.