
Jesús Alberto Piñuel, médico en el hospital Río Carrión de Palencia: "El sistema está demasiado tocado, no sé si el problema es ya reversible"
Los médicos han parado. A las puertas del Hospital Río Carrión de Palencia y en el resto de centros sanitarios de Castilla y León, los facultativos han secundado una huelga a nivel nacional para denunciar una situación que consideran límite. Más allá de las siglas y los comunicados, la protesta tiene el rostro de profesionales como el doctor Jesús Alberto Piñuel González, oftalmólogo en el hospital palentino y presidente del CEMS en Palencia, quien ha descrito la realidad del día a día en el programa ‘Herrera en COPE’ en Palencia.
La jornada de un médico en el hospital Río Carrión es una sucesión de pacientes “uno tras otro, sin tiempo suficiente”. Así lo explica el doctor Piñuel, quien señala la alta presión asistencial como uno de los principales problemas, agravado por el déficit de médicos y una población muy envejecida con un aumento de patologías crónicas.
“La medicina se ha vuelto muy compleja”, afirma, y la sobrecarga impide dedicar tiempo a la formación o a las sesiones clínicas, actividades que considera “prácticamente suspendidas” en el centro.
Esta sobrecarga, advierte Piñuel, tiene consecuencias directas sobre la atención al paciente. “Aunque tenemos esa sobrecarga de asistencia, los médicos siempre intentamos hacerlo lo mejor posible”, asegura. Sin embargo, reconoce que la falta de profesionales ha provocado un aumento de la lista de espera en Palencia. “El trabajar así disminuye la calidad asistencial y aumenta el peligro”, sentencia, “porque lo que hacemos es muy importante, estamos jugando con la salud”.
La presión es tal que, según el oftalmólogo, “evidentemente se te pasan cosas” y “no es lo mismo ver un paciente tranquilo”.
Explica que muchos casos requieren una atención especial que no pueden dar. “Esas labores las hacemos luego en nuestra casa”, lamenta. Esta situación está llevando a que haya “muchos médicos quemados”, un desgaste que choca con la vocación tras “11 años mínimo de estudios” que, a su juicio, no se reconocen. “La generación anterior, y los políticos se han aprovechado siempre de nuestra vocación”, critica.
La primera jornada de huelga en Castilla y León ha tenido un seguimiento medio del 20 por ciento, según datos de la Gerencia Regional de Salud.
El paro ha sido más notorio en la Atención Hospitalaria, con un 27 por ciento de seguimiento (1.126 profesionales), que en Atención Primaria, con un 9 por ciento (216). En total, 1.342 facultativos de los 6.705 disponibles han secundado el paro. En Palencia, el seguimiento ha sido del 19,7 por ciento, con 68 médicos en huelga.
El impacto de la protesta se ha traducido en la suspensión de 6.155 consultas de Medicina Familiar y Pediatría en la comunidad, de las cuales 399 corresponden a Palencia. Además, se han cancelado un total de 259 intervenciones quirúrgicas, 641 pruebas diagnósticas y 4.048 consultas externas programadas en los hospitales de la región, según las cifras oficiales.
Para el doctor Piñuel, el futuro es preocupante.
“Si no se hace un cambio radical en el sistema sanitario, está demasiado tocado, y yo no sé si el problema ya es reversible”. La principal reivindicación de los sindicatos médicos es un estatuto propio que los diferencie del resto del personal sanitario, con una categoría profesional A1 específica y una jornada de 35 horas semanales. Piden también la regulación de las guardias, la jubilación anticipada voluntaria y el fin de la movilidad forzosa.
Los paros, que llegan tras una manifestación en Madrid, continuarán de forma intermitente hasta junio. “Quien no considere que los médicos son el eje de la sanidad está muy equivocado”, concluye el doctor Piñuel, quien reclama un reconocimiento que vaya más allá de “palmaditas en la espalda”.
Reivindican un trato como “cualquier trabajador”, porque, como recuerda, “la salud solo se valora cuando no se tiene, pero es muy importante”.












