
Vivienda Cooperativa: Un Impulso para la Salud Física y Emocional
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Un estudio reciente de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) revela que vivir en una vivienda cooperativa tiene efectos beneficiosos en la salud física, mental y emocional de sus residentes. La investigación, que combinó la revisión de literatura científica con entrevistas a 26 personas y encuestas a 280 residentes de diferentes cooperativas, analizó este modelo de convivencia alternativo a la compra y el alquiler.
¿Qué es la Vivienda Cooperativa?
La vivienda cooperativa se presenta como una tercera vía entre la propiedad individual y el alquiler tradicional. En este modelo, la propiedad es colectiva, perteneciente a la cooperativa. Los socios abonan un canon de uso, generalmente inferior al precio de mercado, que les permite vivir en la vivienda de forma indefinida, sin embargo, no la poseen a título individual.
Esto facilita el acceso a una vivienda de calidad para muchas personas.
Estos proyectos se distinguen por la presencia de espacios comunes y la intención de fomentar la vida en comunidad. El proceso de creación, que implica la formación de un grupo, la constitución de la cooperativa y la búsqueda de un terreno o edificio, fortalece la cohesión incluso antes del inicio de la convivencia.
Beneficios para la Salud y el Bienestar
El estudio de la ASPB constata un impacto positivo en la calidad de vida y el bienestar emocional de los residentes. En términos de salud física, la mejora es significativa, ya que los edificios suelen construirse bajo criterios de sostenibilidad y eficiencia energética, lo que redunda en un entorno más saludable, especialmente en comparación con las condiciones de muchas viviendas de alquiler.
Combatiendo la Soledad No Deseada
Uno de los beneficios más notables de la vivienda cooperativa es su capacidad para combatir la soledad no deseada. La idea de comunidad, donde se comparten cuidados y responsabilidades, genera un fuerte sentimiento de pertenencia y protección.
Los lazos afectivos que se crean van más allá de la simple convivencia vecinal.
Este modelo permite construir una “familia elegida”, en contraposición a la familia biológica, ofreciendo una alternativa al aislamiento que se observa cada vez más en las ciudades, donde las comunidades de vecinos se ven fragmentadas por factores como los pisos turísticos y la alta rotación de inquilinos.
Una Red de Apoyo Mutuo
En las cooperativas, se recupera la vida en común y se establece una red de apoyo mutuo que enriquece la vida diaria. Este modelo demuestra su versatilidad en proyectos como las viviendas cooperativas para personas mayores, donde grupos de amigos pueden decidir cómo y con quién desean envejecer, manteniendo su autonomía en un entorno de confianza.













