
¡Musa, la máscara apresta! Un recorrido literario por el Carnaval
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El Carnaval, esa explosión de color, alegría y desenfreno, ha sido fuente de inspiración para la literatura a lo largo de la historia. Desde poemas que invitan a la celebración hasta relatos que critican la sociedad a través de la sátira carnavalesca, la fiesta ha dejado una huella imborrable en las letras.
Un llamado a la musa: Rubén Darío y la Canción de Carnaval
El Modernismo, con su búsqueda de la belleza y la exaltación de los sentidos, encontró en el Carnaval un escenario perfecto para expresarse.
Rubén Darío, máximo exponente de este movimiento, dedica su “Canción de Carnaval” a la musa, invitándola a sumergirse en la fiesta, a reír, a bailar y a celebrar la vida con versos llenos de alegría.
El poeta evoca la esencia del carnaval: máscaras, risas y versos desenfadados, convirtiendo la celebración en símbolo de libertad creativa y explosión vital.
Orígenes ancestrales: de las Saturnales a la Cuaresma
La palabra “Carnaval” proviene del latín ‘Carnes Tollendas’ (retirar la carne), haciendo referencia a la tradición de abstenerse de comer carne durante la Cuaresma, como penitencia y purificación después de los excesos. Sus raíces se remontan a festividades antiguas, posiblemente sumerias y egipcias, pero la mayoría de los historiadores las sitúan en celebraciones paganas romanas como las Saturnales, las Lupercales y las Bacanales.
El Carnaval en la literatura española: del Arcipreste de Hita a Valle-Inclán
El Carnaval como celebración festiva está documentado desde la Edad Media y se consolida en el Renacimiento, dejando un amplio legado en la literatura española.
Uno de los primeros y más conocidos textos es “La Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma” del Arcipreste de Hita, en el Libro de Buen Amor.
También destacan el relato costumbrista de Ramón de Mesonero Romanos, “Martes de Carnaval, Miércoles de Ceniza y El Entierro de la Sardina”, y los artículos periodísticos de Gustavo Adolfo Bécquer, “El Carnaval”, y de Mariano José de Larra, “Todo el año es Carnaval”, que ofrecen una visión crítica y satírica de la sociedad del siglo XIX.
Ramón María del Valle-Inclán, con su genio innovador, tituló “Martes de Carnaval” a una trilogía de esperpentos en los años 30, donde la deformación grotesca de la realidad alcanza su máxima expresión.
Un tiempo de máscaras y reinterpretación
El carnaval, también conocido como Antruejo, Antroido o Entroido, es una época de permisividad y desenfreno que precede a los rigores de la Cuaresma. Sus fechas varían en función de la Pascua, determinada por el calendario lunar.
Esta celebración combina elementos lúdico-festivos como desfiles, disfraces y chirigotas.
Es un tiempo de máscaras y comparsas, en el que cada uno puede reinterpretarse como un personaje distinto durante los días previos a la Cuaresma.













