
La izquierda confederal ante el desafío del voto: ¿Un frente común o una nueva fragmentación?
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La posible candidatura de Gabriel Rufián al frente de una lista común de las izquierdas españolas está tomando forma, con la confederación de partidos como la opción más viable para aglutinar las diferentes sensibilidades. Sin embargo, aún quedan interrogantes sobre la viabilidad y el impacto de esta iniciativa.
La opción confederal: un “Ahora Repúblicas 2.0”
Ante el rechazo de EH Bildu, ERC y BNG a diluir sus siglas, y la búsqueda de Compromís o CHA de aunar sensibilidades a nivel local, la fórmula confederal emerge como una alternativa atractiva. Esta opción, similar al Podemos de 2015, permitiría que cada lista con arraigo territorial se presente de forma independiente, para luego conformar un grupo parlamentario general en el Congreso.
Esta estrategia se asemeja al “Ahora Repúblicas 2.0” planteado en las pasadas elecciones europeas.
El papel de Izquierda Unida en territorios sin opciones claras
En comunidades como Castilla-La Mancha o Extremadura, donde no existe una opción territorial fuerte, Izquierda Unida podría jugar un papel fundamental. Su arraigo local, conocimiento del territorio y tradición histórica podrían atraer a votantes desencantados que no se sienten representados por otras opciones.
Los desafíos pendientes: la relación con el PSOE y el encaje de Podemos
Si la candidatura avanza, deberá abordar dos cuestiones clave: la relación con el PSOE y el papel de Podemos.
Algunos analistas sugieren que, si Pedro Sánchez puede mantenerse en el gobierno tras las elecciones, un apoyo externo sería más beneficioso que una participación directa en el Ejecutivo, como ya se ha visto con los acuerdos de los nacionalistas.
El equilibrio, sin embargo, dependerá de los resultados electorales. En un escenario parlamentario más favorable y con una ultraderecha en ascenso, el apoyo al gobierno podría ser inevitable.
El potencial de la candidatura y su impacto en el reparto de escaños
Las primeras encuestas sugieren que una candidatura liderada por Rufián podría alcanzar los 75 diputados. Sin embargo, es crucial analizar de dónde provendrían esos votos. Si bien algunos temen que resten apoyos al PSOE, los datos apuntan a un escenario diferente.
El análisis del comportamiento electoral indica que la nueva plataforma tiene un doble potencial: ampliar el espacio de la izquierda atrayendo a votantes abstencionistas y arrebatar escaños a la ultraderecha, especialmente en el reparto final de los últimos diputados por circunscripción.
Un diputado más en Zaragoza, Ciudad Real o Málaga, por ejemplo, podría marcar la diferencia. En este escenario, el PSOE perdería poco, mientras que la izquierda confederal crecería a expensas de Vox, frenando así el avance de la ultraderecha.
El gran obstáculo: el papel de Podemos
Para que este escenario se concrete, es fundamental que Podemos se sume al proyecto. Si los morados deciden presentarse por separado, el castillo de naipes confederal podría derrumbarse. Un puñado de votos dispersos en varias provincias podrían devolver escaños a Vox y frustrar la reedición del gobierno de coalición.
En los próximos días se presentarán los diferentes planes, dando inicio a una cuenta atrás crucial. ¿Asistiremos a una nueva fragmentación de la izquierda o a la creación de un frente común que haga frente a la amenaza de la ultraderecha? Rufián y su equipo tienen mucho trabajo por delante.












