‘Animal Crossing’ y el debate sobre la turistificación: ¿Un hotel puede arruinar tu isla?

'Animal Crossing' y el debate sobre la turistificación: ¿Un hotel puede arruinar tu isla?
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

'Animal Crossing' y el debate sobre la turistificación: ¿Un hotel puede arruinar tu isla?

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La reciente actualización del popular videojuego ‘Animal Crossing: New Horizons’ ha generado controversia entre sus seguidores debido a la inclusión de un hotel que introduce la dinámica de la turistificación en las islas virtuales.

Un oasis de paz transformado

Tras seis años desde su lanzamiento, ‘Animal Crossing: New Horizons’, que surgió como un refugio durante la pandemia, ha recibido una actualización gratuita que ha reavivado el interés por el juego. Sin embargo, la principal novedad, un hotel, ha desatado un debate sobre el impacto del turismo en la experiencia de juego.

En ‘New Horizons’, los jugadores se mudan a una isla desierta que evoluciona con la llegada de vecinos y servicios. La libertad creativa y la tranquilidad del juego han cautivado a millones de personas. No obstante, la introducción del turismo ha generado quejas de usuarios que sienten que su forma de jugar se ve alterada.

La apertura de un hotel en el muelle, gestionado por la familia del Capitán, trae consigo nuevos personajes que se alojan en el establecimiento y deambulan por la isla. Esta situación ha provocado la aparición de carteles de protesta (“Tourist go home”) en las islas de algunos jugadores.

Alteración de la experiencia de juego

Para algunos jugadores, como Eric Rodríguez de Leyendas & Videojuegos, la nueva actualización altera la esencia del juego. “Es una sensación muy extraña estar en tu isla, con los vecinos con los que has creado relaciones, en las calles que has pavimentado, haciendo lo que después de años ya se ha convertido en una rutina, pero con cuatro o cinco turistas deambulando en todo momento”, explica.

Esta dinámica reproduce la realidad del turismo, donde la presencia de visitantes transforma los procesos sociales del territorio. La sensación de que los turistas son “personajes no jugables” que no aportan nada a la comunidad ha generado malestar entre algunos jugadores.

Alicia, otra jugadora, se queja de que hay “demasiados turistas” y que “hablar con ellos es un rollo porque las personalidades se repiten”. Además, considera que algunos turistas tienen “modelos de personaje feos” que rompen con la estética cuidada de su isla.

Omnipotencia decorativa y pérdida de esencia

A lo largo de los años, ‘Animal Crossing’ ha evolucionado, otorgando mayor importancia al diseño y la personalización. Esta tendencia ha llevado a algunos a considerar que la saga ha dejado atrás sus raíces sociales y de convivencia compartida para centrarse en la decoración.

Si bien la decoración es un aspecto atractivo para muchos jugadores, la acumulación de objetos y la posibilidad de controlar cada vez más elementos de la isla, incluyendo las casas de los vecinos, han transformado a estos últimos en meros elementos del escenario.

Para Eric Rodríguez, esta evolución va en contra de la esencia original del juego, donde la naturaleza seguía su curso sin la intervención del jugador. Ahora, la naturaleza está supeditada a la voluntad del usuario, quien, a pesar de su poder infinito, no puede controlar el turismo.

¿Fantasía capitalista o escapista?

Se ha debatido si ‘Animal Crossing’ propone modelos organizativos alternativos o simplemente ofrece una vía de escape capitalista. El juego presenta contradicciones, como la hipoteca que el jugador contrae con Tom Nook, pero sin la presión de devolver el dinero.

Pablo Algaba, en su ensayo ‘La aldea feliz, un viaje a través de Animal Crossing’, argumenta que la franquicia es “medicina para un desencanto”, pero “producida, empaquetada y vendida por una multinacional”. Desde su perspectiva, el juego demuestra que “resulta más sencillo imaginarnos nuestra utopía como un capitalismo guay que como un paradigma completamente nuevo”.

La apertura del hotel refuerza la idea de que el progreso en la isla depende del intercambio económico. Alicia considera que esto “apoya el discurso de que un lugar solo puede desarrollarse a través del turismo” y que “normalizar la gentrificación resulta bastante peligroso”, especialmente para los jugadores más jóvenes.

Salva Gamer, por su parte, opina que es normal que ‘Animal Crossing’ presente similitudes con la realidad, pero matiza que “no se están eliminando recursos de nuestros residentes para dedicarlos a los turistas”. Por lo tanto, no le parece que “el turismo se haga de una manera ‘agresiva’, permitiendo que los residentes sigan conviviendo de la misma manera agradable que antes”.

En definitiva, la inclusión del hotel en ‘Animal Crossing: New Horizons’ ha abierto un debate sobre el impacto del turismo y la gentrificación en un entorno virtual que antes se consideraba un refugio. Para algunos, la actualización altera la esencia del juego y reproduce dinámicas negativas de la vida real. Para otros, es una forma de añadir variedad y dinamismo a la experiencia de juego.