DUELO POR MASCOTAS: ¿TAN INTENSO COMO LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO?

DUELO POR MASCOTAS: ¿TAN INTENSO COMO LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO?
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DUELO POR MASCOTAS: ¿TAN INTENSO COMO LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO?

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La conexión con una mascota puede ser tan profunda que su fallecimiento genera un dolor equiparable a la pérdida de un ser humano, según una investigación de la Universidad de Missouri.

El estudio, publicado en la revista *Plos One* bajo el título “No se permiten mascotas: evidencia de que el trastorno de duelo prolongado puede ocurrir después de la muerte de una mascota”, revela que las personas pueden experimentar un **trastorno de duelo prolongado (TDP)** significativo tras la muerte de un animal de compañía.

Los síntomas del TDP incluyen la añoranza constante por el fallecido, preocupación excesiva y un conjunto de síntomas asociados como dolor emocional intenso, sentimientos de culpa o tristeza y dificultad para aceptar la pérdida.

El impacto emocional de la pérdida

La investigación, realizada a través de una encuesta a 975 adultos en el Reino Unido, confirmó la fuerte conexión que las personas desarrollan con sus mascotas y el profundo duelo que experimentan tras su muerte. Un tercio de los encuestados había experimentado la muerte de una mascota querida, y para el 21%, esta pérdida fue la más angustiosa de todas las que habían vivido.

Además, el 7.5% de las personas que habían perdido una mascota cumplían los criterios diagnósticos para el TDP. Esta proporción es similar a la de quienes perdieron a un amigo cercano (7.8%), un abuelo (8.3%), un hermano (8.9%) o incluso una pareja (9.1%). Sólo la muerte de un padre (11.2%) y, especialmente, la de un hijo (21.3%) superaron significativamente este porcentaje.

El profesor Philip Hyland, del Departamento de Psicología de la Universidad de Missouri, enfatiza la necesidad de reconocer el duelo por las mascotas en la literatura científica. Esto permitiría a los profesionales de la salud mental abordar el tema de manera adecuada y ofrecer apoyo a quienes lo necesiten.

Hyland aboga por ampliar las directrices del TDP para incluir la pérdida de mascotas, argumentando que excluirla del criterio de duelo no solo es científicamente erróneo, sino también “cruel”, considerando que muchas personas se sienten avergonzadas y aisladas al sufrir esta pérdida.