PLAZA MAYOR DE SALAMANCA: UN TESORO BARROCO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

PLAZA MAYOR DE SALAMANCA: UN TESORO BARROCO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
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PLAZA MAYOR DE SALAMANCA: UN TESORO BARROCO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

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La Plaza Mayor de Salamanca, ubicada en el corazón del casco histórico de la ciudad, es una joya del barroco español y un espacio urbano de gran relevancia histórica y cultural. Su construcción en el siglo XVIII transformó un antiguo mercado en un recinto porticado que se ha mantenido como punto de encuentro y escenario de la vida pública salmantina.

Orígenes e Historia

El origen de la Plaza Mayor se remonta al siglo XVIII, cuando el Ayuntamiento decidió reemplazar el antiguo mercado abierto por un espacio más ordenado y funcional. El proyecto inicial fue diseñado por el arquitecto Alberto de Churriguera en 1729. Tras su fallecimiento, Manuel de Lara Churriguera y posteriormente Andrés García de Quiñones asumieron la dirección de las obras, que culminaron en 1755. El resultado fue un espacio urbano concebido para albergar las funciones cívicas de la ciudad.

Antes de la construcción de la plaza actual, el espacio era una explanada utilizada como mercado, ubicada junto a la antigua Puerta del Sol de la muralla, cerca de la iglesia de San Martín. Desde el siglo XV, esta zona era conocida como plaza de San Martín y se extendía por un área mayor que la actual, abarcando las plazas del Mercado, del Corrillo y del Poeta Iglesias. Con el tiempo, la necesidad de ordenar este espacio llevó al proyecto barroco que dio origen a la Plaza Mayor que conocemos hoy.

Patrimonio de la Humanidad

La Plaza Mayor de Salamanca forma parte de la Ciudad Vieja de Salamanca, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1988. Además, cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural desde 1973. Estos reconocimientos destacan su valor histórico y arquitectónico dentro del conjunto urbano salmantino. La plaza continúa desempeñando funciones sociales, culturales y administrativas, manteniendo la configuración establecida en el siglo XVIII.

Características Arquitectónicas

La construcción de la Plaza Mayor, iniciada en 1729, definió un cuadrilátero irregular adaptado al trazado preexistente de las calles. El perímetro está formado por edificios de tres alturas con soportales continuos en la planta baja, sumando 88 arcos de medio punto sostenidos por pilares. Este diseño crea un espacio central abierto de aproximadamente 6.400 metros cuadrados. En el lado norte se encuentra el Ayuntamiento, cuya fachada incluye una espadaña con campanas y reloj.

El diseño arquitectónico es principalmente barroco, aunque también incorpora rasgos de transición hacia el neoclasicismo, visibles en la regularidad compositiva y la disposición de los balcones alineados. Las fachadas están revestidas con piedra caliza, característica de la arquitectura salmantina, que adquiere tonalidades doradas con la luz solar. En las enjutas de los arcos se encuentran medallones esculpidos con figuras históricas vinculadas a España y a la ciudad.

Entre los medallones destaca el dedicado a Miguel de Unamuno, quien fuera rector de la Universidad de Salamanca y describiera la plaza como “un cuadrilátero irregular, pero sorprendentemente armónico”. Su presencia en el conjunto refleja la relación entre el espacio urbano y la tradición intelectual salmantina.

Protección Patrimonial

La protección patrimonial de la Plaza Mayor se formalizó en 1973 con su declaración como Bien de Interés Cultural. Posteriormente, en 1988, el casco antiguo de Salamanca fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Esta distinción reconoce el valor histórico y arquitectónico del conjunto urbano, que incluye, entre otros elementos destacados, las dos catedrales, la Casa de las Conchas, el Convento de San Esteban, las Escuelas Mayores y la propia Plaza Mayor.