
Paco Bescós reflexiona sobre los pecados capitales y su última novela 'Mantis'
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El aclamado escritor Paco Bescós, autor de exitosas novelas como ‘El baile de los penitentes’, ‘El porqué del color rojo’ y ‘La Ronda’, regresa al género noir con ‘Mantis’, un thriller ambientado en La Alcarria. En esta ocasión, Bescós se sincera sobre los pecados capitales y su relación con ellos.
El pecado predilecto: la ira
Al ser preguntado sobre qué pecado le gustaría que le perdonasen, Bescós responde sin dudar: “El de la ira”. Reconoce que, aunque podría ser cualquiera, la ira es el que más le reconcome la conciencia, aunque actualmente lo que realmente le preocupa es no poder cometer más pecados.
Bescós admite haber cometido varios de los pecados capitales en algún momento de su vida, argumentando que es difícil escapar a alguno de ellos. Sin embargo, considera que la ira es el pecado más difícil de perdonar, tanto a sí mismo como a los demás.
“Creo que es una derrota de la paciencia, de la razón y de la civilización”, afirma.
La soberbia del escritor
El autor reflexiona sobre la generalización de la ira en la sociedad actual, admitiendo que esto le lleva a limitar su exposición a la televisión y las redes sociales. No obstante, confiesa que no siempre lo consigue, lo que atribuye a la “soberbia del escritor”.
Para Bescós, la soberbia es el pecado capital de su profesión. Reconoce que los escritores necesitan la aprobación de los demás y temen ser rechazados. “Los que nos dedicamos a un oficio más creativo, donde tienes que poner tu firma o tu personalidad por delante de todo, tenemos en gran parte esa necesidad de aprobación constante”, explica.
A pesar de ello, Bescós se reconcilia con su soberbia, argumentando que “por soberbia se han hecho cosas buenas”.
Sin embargo, advierte sobre la importancia de la mesura para evitar que la soberbia perjudique a los demás y a uno mismo.
El espectro de los pecados
Bescós describe los pecados como un espectro, una línea difusa que no permite clasificarlos en términos de cuál es peor o mejor. Afirma que suele perdonar los defectos ajenos, hasta que se vuelven excesivos.
En cuanto a la lujuria, la gula y la pereza, Bescós expresa su deseo de que le perdonasen la pereza, ya que eso significaría que puede permitírsela.













