
Reanudación del servicio ferroviario tras el accidente: Un camino lento hacia la normalidad
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El servicio de trenes se ha reanudado en el punto donde ocurrió el trágico accidente, pero la vuelta a la normalidad aún se vislumbra lejana. El primer día de operación tras la reapertura ya registró un incidente, con un tren detenido durante 12 minutos debido a un problema entre el pantógrafo y la catenaria. Además, la velocidad en el tramo afectado se ha reducido a entre 50 y 60 kilómetros por hora, una cifra significativamente inferior a la velocidad habitual.
Recuperación gradual y falta de inversión
Ricardo Díaz, catedrático de Ingeniería Química y Materiales de la Universidad CEU Fernando III, advierte que la recuperación del servicio a un nivel óptimo no será inmediata. Estima que se necesitará un período prolongado para revertir la situación actual.
“No creo que en menos de dos años podamos llegar al nivel de excelencia”, afirmó, señalando que el deterioro es resultado de un problema gestado durante mucho tiempo por la falta de inversión y mantenimiento.
Díaz explicó que el abandono del mantenimiento preventivo en favor del reactivo –actuar solo cuando se produce una avería– ha provocado que los retrasos sean cada vez más importantes. Por lo tanto, aunque el servicio se haya retomado, los usuarios seguirán sufriendo las consecuencias. “Los trenes seguirán llegando con los mismos retrasos y poco a poco se irá recuperando el servicio”, añadió.
Exigencias técnicas para superar la crisis
Para superar esta crisis, el catedrático ha enumerado una serie de exigencias técnicas ineludibles. La primera es la renovación de toda la infraestructura con los materiales que se emplean actualmente en proyectos modernos y no con los de décadas atrás.
También considera fundamental la eliminación de todas las soldaduras heterogéneas, tal y como marca la normativa, y realizar inspecciones dinámicas y geométricas de la vía con mayor frecuencia.
Monitorización continua de la vía: Una solución clave
Una de sus propuestas clave es implementar la monitorización continua de la vía. Según Díaz, esta solución no es especialmente compleja ni costosa. “Hay ya auscultadores, que son sensores que se colocan en la vía cada 5 kilómetros y te están dando en tiempo real la situación de la vía”, detalló. Este avance permitiría anticiparse a los fallos de manera eficiente.
Críticas a la falta de tecnología en la seguridad ferroviaria
El experto ha criticado la falta de aplicación de la tecnología moderna a la seguridad ferroviaria.
Considera inadmisible la situación actual, especialmente en un momento en que se habla de inteligencia artificial. Denunció una falta de aplicación de las nuevas tecnologías en un sistema que, al operar en una sola dimensión, debería ser más fácil de controlar.
Investigación del accidente: Pruebas objetivas y supervisión
Sobre la investigación del acero que se rompió, Díaz ha insistido en la necesidad de basarse en pruebas objetivas. Subrayó que no se debe buscar la responsabilidad únicamente en el soldador, sino en el proceso de supervisión. “En esa auscultación tiene que haber un reporte, tiene que haber un registro del ultrasonido.
No vale que haya un papel que diga que ha pasado un técnico y que ha dicho, ok, eso no vale”, afirmó con rotundidad.
Para ilustrar su punto, utilizó una analogía médica: la investigación del accidente debe contar con los registros físicos de las inspecciones, como una radiografía en el diagnóstico de una fractura. Sin ellos, concluyó, “estamos hablando de sobre un desconocimiento absoluto”.












