El auge de la extrema derecha y el riesgo de la violencia programada

El auge de la extrema derecha y el riesgo de la violencia programada
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El auge de la extrema derecha y el riesgo de la violencia programada

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En un contexto europeo marcado por la incertidumbre y la crisis, los partidos de extrema derecha han ganado terreno político, liderando encuestas en múltiples países y generando preocupación sobre el futuro de la Unión Europea. A diferencia de movimientos autoritarios del pasado, la extrema derecha actual a menudo considera la violencia no solo como un medio, sino como un mecanismo para regenerar la nación o la “raza”.

Ideología y Narrativa

Esta visión se nutre de tradiciones fascistas, pero se adapta a la contemporaneidad a través de teorías conspirativas, aceleracionismo y la idea de una guerra civil racial. Un pilar fundamental es la creencia de que un grupo dominante (blanco, masculino, europeo, cristiano) está en una lucha existencial contra enemigos internos y externos. Narrativas como el “gran reemplazo”, el “genocidio blanco” y la “invasión migratoria” son centrales en este discurso.

Factores de Crecimiento

El crecimiento del extremismo de extrema derecha responde a una combinación de factores socioeconómicos y culturales, exacerbados por crisis recientes. Este contexto alimenta la frustración, el miedo y la ira, permitiendo que estos movimientos ofrezcan soluciones simplistas, desacrediten la democracia y desplacen la culpa hacia grupos específicos a través de discursos discriminatorios.

Riesgos y Amenazas

Entre los factores de riesgo se encuentran problemas de identidad, mala gobernanza, baja confianza y alfabetización mediática, lo que aumenta la exposición a la desinformación. La retórica de odio puede llevar a la violencia y a graves violaciones de derechos, ya que la amenaza se vuelve cada vez más transnacional.

El extremismo de derecha se ha transformado en una subcultura transnacional, desarrollando valores, espacios, mitos, imágenes y símbolos compartidos que endurecen las opiniones, consolidan identidades exclusivistas y aumentan la susceptibilidad a las teorías conspirativas.

Simpatías y Prácticas en Estados Unidos

En Estados Unidos, la Administración Trump mostró simpatías y prácticas cercanas al nazismo, más allá de simples gestos. Publicaciones y memes difundidos desde cuentas oficiales evocan lemas y consignas fascistas, deshumanizando a migrantes y generando miedo racial y cultural.

Además, se documentaron casos de funcionarios que elogiaron o mostraron afinidad con figuras neonazis o discursos del régimen nazi, normalizando la infiltración de un discurso nazi en políticas gubernamentales.

Deshumanización y Aceleracionismo

La violencia colectiva se normaliza mediante la deshumanización sistemática: migrantes como plaga, judíos como élites manipuladoras y feministas como agentes de decadencia. El aceleracionismo, que busca destruir el sistema liberal a través del caos, justifica ataques indiscriminados, glorifica la violencia y rechaza la acción política institucional.

La violencia se convierte en un rito iniciático que reafirma una masculinidad “guerrera”, genera pertenencia y ofrece estatus. Este patrón se relaciona con la crisis identitaria masculina, la frustración socioeconómica y el aislamiento social potenciado por las redes sociales.

Reconfiguración del Poder Político

La extrema derecha busca reconfigurar el poder político con estados étnicamente homogéneos, la eliminación de minorías y el autoritarismo radical. La violencia colectiva se concibe como una fase previa de limpieza, una guerra civil necesaria y el fundamento de un nuevo orden.

Infraestructura Digital y Radicalización

La capacidad de reclutamiento de estos movimientos se potencia por una infraestructura digital sofisticada. Plataformas como Twitter, YouTube, Facebook y TikTok sirven como espacios de captación inicial, dirigiendo a usuarios susceptibles hacia espacios menos regulados donde el discurso se radicaliza progresivamente.

Esta arquitectura de radicalización funciona como un embudo, atrayendo a jóvenes curiosos, gamificando la participación, reforzando la adhesión y normalizando la violencia.

Relación con Actores Políticos Dominantes

Estos movimientos establecen una relación simbiótica con actores políticos dominantes que, sin abrazar la violencia, legitiman narrativas centrales de la extrema derecha. Cuando políticos electos hablan de “invasión” migratoria o “guerra cultural”, validan marcos interpretativos que la extrema derecha lleva a sus conclusiones lógicas.

Estrategias de Metapolítica

Estos movimientos desarrollan estrategias de “metapolítica” para ganar influencia cultural e intelectual, buscando modificar el sentido común cultural antes de conquistar instituciones. Esto incluye la ocupación de espacios contraculturales, la producción de contenido pseudo-intelectual, la infiltración de subculturas juveniles y la construcción de infraestructuras paralelas.

Frenar el Auge de la Extrema Derecha

Para frenar el auge de la extrema derecha, es crucial bloquear las condiciones materiales, sociales y culturales que la vuelven atractiva. Esto requiere un marco de acción basado en universalismo, empatía, reconocimiento, conocimiento y responsabilidad, junto con políticas valientes y eficaces que resuelvan los problemas de la gente común, como empleo, vivienda y seguridad.

Cuando la mayoría percibe resultados reales y justicia cotidiana, la extrema derecha pierde legitimidad social y se debilita su capacidad de organización.