¿Prohibir el burka en Europa? Un debate que se extiende y polariza

¿Prohibir el burka en Europa? Un debate que se extiende y polariza
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¿Prohibir el burka en Europa? Un debate que se extiende y polariza

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La prohibición del velo integral, una cuestión que ha estado latente en España desde que el Tribunal Supremo determinó en 2013 que requiere una ley específica, resurge periódicamente en el debate público. Aunque la presencia del burka o el niqab es limitada en las calles españolas, la propuesta de Vox, respaldada por el PP, ha reavivado la discusión, aunque previsiblemente no prosperará en esta legislatura.

El debate sobre la prohibición del velo integral ha tenido un recorrido más amplio en otros países europeos. A continuación, analizamos la situación en la Unión Europea.

Francia: La laicidad como argumento principal

Francia ha sido pionera en la regulación del uso del velo y otras prendas asociadas al Islam, un tema recurrente en el debate público desde hace más de 30 años. En 2004, se prohibió en las escuelas el uso de símbolos o prendas que manifiesten ostensiblemente la pertenencia religiosa.

En 2010, Francia se convirtió en el primer país europeo en prohibir el velo integral, una medida que fue posteriormente avalada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a pesar de reconocer sus posibles efectos negativos para algunas mujeres.

A pesar de la legislación existente, los políticos franceses siguen debatiendo sobre la necesidad de nuevas normas, argumentando la defensa de la laicidad y los derechos de las mujeres. En los últimos años, se han propuesto prohibiciones para deportistas en los Juegos Olímpicos, el burkini en playas y piscinas, e incluso para el personal de acompañamiento escolar.

Recientemente, el ex primer ministro Gabriel Attal propuso prohibir el velo en el espacio público para menores de 15 años, una idea que ya había sido planteada por Marine Le Pen, quien aboga por la prohibición general del velo para todas las edades.

Durante su etapa como ministro de Educación, Attal prohibió la abaya en las escuelas francesas. Los Republicanos también impulsaron medidas para prohibir el velo y el ayuno del Ramadán entre menores, aunque reconocieron su inviabilidad “en el estado actual del derecho”.

Estas iniciativas han sido denunciadas por líderes religiosos y asociaciones ciudadanas, que las consideran una “instrumentalización política sistemática” de la práctica religiosa de los musulmanes franceses.

Amnistía Internacional ha criticado la “obsesión” de la clase política francesa con este tema, argumentando que tanto la obligación como la prohibición de llevar símbolos religiosos violan los derechos de libertad de expresión, pensamiento, religión y conciencia de las mujeres.

La organización denuncia la “proliferación de leyes y medidas destinadas a prohibir a las mujeres determinadas prendas consideradas religiosas”, que se inscriben en un contexto de aumento del discurso de odio y estigmatización de las personas musulmanas.

Amnistía Internacional advierte que estas medidas refuerzan y exacerban la discriminación por motivos de género hacia las niñas y mujeres musulmanas, que se ven expuestas a una triple forma de discriminación por razón de sexo, origen étnico y religión.

Bélgica siguió el ejemplo de Francia y prohibió el uso de prendas que impidan la identificación de una persona en el espacio público, como el burka o el niqab, en nombre de la “convivencia” y la seguridad pública. En la región flamenca, también se prohíbe el uso de signos religiosos ostentosos en los centros escolares desde 2009.

Países Bajos: Sin multas, pero con discriminación

En los Países Bajos, está prohibido llevar burka o niqab en escuelas, transporte público, hospitales y edificios de la Administración. La ley, impulsada por el ultraderechista Geert Wilders, veta las prendas que cubren el rostro e impiden la identificación de la persona.

Desde su entrada en vigor, no hay constancia de que ninguna mujer con velo integral haya recibido una multa, ya que esta prenda es muy minoritaria. Se estima que solo entre 100 y 400 mujeres llevan niqab o burka en un país con más de un millón de musulmanes.

Un estudio de 2024 advierte que la escasez de infracciones dificulta evaluar la aplicación de la norma, pero destaca testimonios de mujeres que aseguran sufrir discriminación y agresiones verbales y físicas desde su aprobación.

Las mujeres afirman haber sido rechazadas en centros de salud y transporte público. Como consecuencia de la prohibición y el aumento de la hostilidad, algunas mujeres han cambiado su atuendo o han renunciado al velo integral.

El año pasado, el Parlamento holandés aprobó una proposición para ampliar la prohibición a todo el espacio público, algo que el nuevo Gobierno deberá considerar.

Dinamarca y el “control social”

Dinamarca prohibió el uso del burka y el niqab en los espacios públicos en 2018. Recientemente, el Gobierno anunció su intención de extender la prohibición a los centros educativos y eliminar las salas de oración en las universidades, considerándolas “herramientas de control social y de opresión”.

La propuesta ha generado críticas de los partidos de izquierda y organizaciones como Amnistía Internacional, que consideran que “vulnera el derecho de las mujeres a vestirse como quieran y a llevar ropa que exprese su identidad y sus creencias”.

El texto actualmente en vigor no prohíbe específicamente cubrirse el rostro por razones religiosas o culturales, pero en la práctica impide el uso de estas prendas islámicas. Su uso puede ser penalizado con multas.

Los partidos que apoyaron la medida defienden que ayudaría a garantizar una mejor integración de las personas solicitantes de asilo y de las mujeres migrantes en la sociedad danesa, mientras que sus detractores denuncian que es desproporcionada y que induce a una mayor marginación de esas mujeres.

Según un estudio de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca hay entre 150 y 200 mujeres musulmanas que utilizan diariamente prendas que cubren su cara por completo, mientras que el total de la población musulmana representa un 5% de los 5,9 millones de habitantes.

Exotismo portugués y miedo al “separatismo islámico” en Italia

En Portugal, una norma similar a la planteada por Vox está pendiente de tramitación parlamentaria a instancias de los ultras de Chega. Con un 0,5% de musulmanes entre la población, su efectividad está por ver. Se estima que hay alrededor de 100 mujeres que llevan velo integral.

En Italia, los ultras de Hermanos de Italia, el partido de la primera ministra Giorgia Meloni, han llevado al Parlamento una batería de medidas contra el “fundamentalismo y el separatismo islámico” que, además de la prohibición del velo integral en espacios públicos, busca controlar las fuentes de financiación de las mezquitas o castigar más duramente los matrimonios forzados.

Austria y los trucos para sortear el veto

Austria prohibió el velo integral en el espacio público en 2017, una medida que se interpretó como una respuesta al auge creciente de la extrema derecha. La norma dio pie a situaciones absurdas y fue fácil de sortear utilizando, por ejemplo, una mascarilla sanitaria y un justificante médico.

Mientras tanto, cundía la sensación, entre algunas musulmanas, de que llevar cualquier velo se había “vuelto más difícil”.

Está previsto que el próximo curso escolar entre en vigor la prohibición de que las menores de 14 años lo lleven en los colegios.

Los otros dos países de la UE que restringen el velo integral son Alemania y Bulgaria. Alemania no prohíbe absolutamente el velo integral, pero si lo restringe para los miembros de la judicatura, funcionarios y militares. Algunos de sus estados también lo vetan en los colegios. En Bulgaria está prohibido desde 2016.