
Ucranios se enfrentan al invierno más crudo en medio de ataques rusos y cortes de energía
Foto: Jairo Vargas – Todos los derechos reservados
El invierno más duro desde el inicio de la invasión rusa azota Kiev, con temperaturas que rondan los 10 grados bajo cero y cortes de electricidad constantes debido a los ataques a la infraestructura energética. La situación ha dejado a miles de ucranianos sin calefacción, especialmente en los distritos de Dnipro y Darnytsia, en la orilla izquierda del río Dniéper.
Según la Administración Militar de la Ciudad de Kiev, alrededor de 1.500 viviendas permanecen sin calefacción. Victoria, una residente, describe la persistencia del frío: “Siento que el frío no se va a acabar de irse de mi cuerpo”. Busca refugio en una de las tiendas de emergencia habilitadas por el gobierno, donde puede calentarse, cargar su teléfono y obtener comida caliente.
Oksana, otra ucraniana, lleva más de un mes sin calefacción debido a un problema en el suministro de su edificio, agravado por los ataques rusos y el impacto de un dron en su vecindario. Ha soportado temperaturas de hasta 20 grados bajo cero.
Remedios caseros y puntos de emergencia
Ante la adversidad, muchos ucranianos han recurrido a soluciones caseras para combatir el frío durante los apagones. Victoria muestra imágenes de su cocina con una pequeña estufa de gas rodeada de ladrillos refractarios y botes de agua caliente para calentar la cama. Incluso acurrucarse con su gato ayuda a mitigar el frío.
Aunque ha conseguido un generador para su edificio, lo que le permite usar calefactores eléctricos, Victoria aún se enfrenta a cortes de energía de entre 8 y 16 horas diarias, según agencias de la ONU y autoridades locales. A finales de 2025 y principios de 2026, hasta el 50% de los consumidores en Kiev se quedaron sin energía al mismo tiempo, según el Ministerio de Energía de Ucrania.
Colas para comida caliente
En otro distrito de Kiev, una carpa naranja destaca sobre la nieve. Dentro, decenas de personas, en su mayoría mayores de 60 años, hacen fila para recibir una comida caliente. Los cortes de electricidad obligan a quienes no tienen generadores a buscar formas de calentar alimentos y recargar sus dispositivos.
Oksana Koslova, de 61 años, espera su plato de comida caliente. Vive temporalmente en casa de un familiar debido a los daños causados por un ataque de dron cerca de su edificio. Aunque las ventanas aíslan del frío, la vivienda no tiene suficiente calefacción desde que un ataque ruso afectó la central térmica de la zona. “Llevo tres semanas sin calefacción y sin agua caliente. Pero tengo al menos agua fría y algunas horas de electricidad”, explica.
“Así vivimos”, dice con resignación. Para combatir el frío nocturno, enciende el gas para calentar el piso antes de dormir, a pesar del riesgo. Programa una alarma a las 2 de la madrugada para apagarlo. Además, duerme vestida para estar lista para bajar al sótano si suenan las alarmas antiaéreas.
Impacto en la población vulnerable
La Misión de Observación de las Naciones Unidas en Ucrania ha destacado el impacto de los cortes de servicios básicos en personas con movilidad reducida, que quedan atrapadas en sus hogares cuando los ascensores dejan de funcionar.
Los ataques rusos también han dañado la planta térmica de Darnitsca (TEC 4), que suministraba agua caliente a 300.000 residentes, escuelas y hospitales en los distritos de Darnitskyi y Dniprovskyi de Kiev.
Nuevo ataque masivo
Tras un período de relativa calma, la nieve y el descenso de las temperaturas en Kiev presagiaban un nuevo ataque, según Igor, un oficial del ejército ucraniano. Su pronóstico se cumplió de madrugada.
Rusia lanzó un nuevo ataque contra Ucrania, con cerca de 400 drones y 29 misiles de diversos tipos, según el presidente Volodímir Zelenski, quien denunció un ataque “deliberadamente calculado para causar el mayor daño posible” al sector energético del país. Doce regiones fueron atacadas, dañando edificios residenciales e infraestructura ferroviaria. Varias personas resultaron heridas y otras perdieron la vida.
Aunque la noche siguiente fue tranquila, las temperaturas siguen bajando, manteniendo la tensión en una población que ve en las condiciones meteorológicas un arma de guerra. “Hace menos grados que ayer. Esta noche puede haber un ataque más fuerte”, se escucha en Kiev, mientras miles de ciudadanos buscan una taza de café caliente para engañar al frío.













