
El Exjugador del Athletic, Joseba Etxeberria, Habla Sobre su Experiencia con la Pubalgia y la Lesión de Nico Williams
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Joseba Etxeberria, exjugador y excapitán del Athletic Club, ha compartido su experiencia personal con la pubalgia, la misma lesión que actualmente mantiene alejado de los terrenos de juego a Nico Williams. Etxeberria, en declaraciones a ‘Deportes Cope en Bilbao’, recordó su propia batalla contra esta dolencia, que lo llevó al quirófano en dos ocasiones durante el año 2002 y lo mantuvo inactivo durante casi seis meses.
Una Lesión Desagradable e Inestable
Etxeberria describió la pubalgia como una “lesión muy desagradable” y “muy inestable”, debido a las sensaciones cambiantes que produce. Explicó que se trata de una “descompensación del tren superior con el inferior” y que él mismo convivió con ella durante “diez u once meses con molestias” antes de tomar la decisión de someterse a una cirugía.
El Dolor Constante y la Impotencia
Según su experiencia, el dolor es la peor parte de la pubalgia. Etxeberria lo describe de manera gráfica: “a los días malos, es como si tuvieras una cuchilla a afeitar debajo de la piel”.
Esta molestia aparecía “incluso en reposo”, al girarse en la cama, provocándole noches de insomnio y afectando incluso su estado de ánimo. Tal fue el sufrimiento que confesó que se le “cambió hasta el humor”.
Factores de Riesgo y el Caso de Nico Williams
Etxeberria considera que la pubalgia es una lesión complicada, consecuencia de un “sobreesfuerzo”, que suele afectar a “jugadores tan explosivos como Nico”. Señaló que el estilo de juego del Athletic, sin partidos de tregua, y la acumulación de encuentros con la selección española no han dado descanso al joven jugador. “Al final, por mucho que te cuides, te puede pasar factura”, afirmó.
El Quirófano como Última Opción
“El quirófano debe ser lo último”, enfatizó Etxeberria.
Antes de operarse, intentó diversas alternativas para evitar la cirugía, como parar un tiempo y fortalecer la zona de “aductores” y “abdominal inferior”. Sin embargo, las molestias siempre regresaban. “Hay momentos que no estás tan mal como para dejar de entrenar, pero tú ves que no estás al 100 por 100”, añadió. “Es algo muy incómodo, es muy desagradable porque te sientes muy muy impotente”.
La Solución Definitiva y la Recuperación
En su caso, la solución definitiva llegó tras someterse a dos intervenciones quirúrgicas.
Primero le operaron el lado derecho, que era el que estaba en peores condiciones, pero no fue suficiente. “A los diez días ya me di cuenta, si el lado izquierdo me lo dejan como el derecho, yo estoy curado”, relató. Tras la segunda intervención, su recuperación fue rápida y exitosa: “en 28 días pude jugar un partido amistoso en Leioa, algo que, bueno, que llevaba 11 meses sufriendo muchísimo”.












