
Seis meses después, Valdeorras aún lucha contra las cicatrices del fuego
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Seis meses han transcurrido desde el incendio más devastador que ha azotado Galicia en su historia reciente, y la comarca de Valdeorras, en la provincia de Ourense, aún exhibe las profundas heridas que dejó el fuego. Un recorrido por las zonas más afectadas revela un paisaje desolador, marcado por la ceniza, la ausencia de castaños centenarios y la escasez de fauna.
La imagen contrasta fuertemente con la tradicional postal de la Galicia verde.
El recuerdo imborrable del desastre
El incendio de Larouco, que consumió más de 31.700 hectáreas, ha dejado una marca imborrable en la memoria de los habitantes de la región. El recuerdo de las llamas sigue muy vivo, como relata Toña, una vecina afectada, quien describe con angustia los momentos vividos cuando el fuego amenazaba su hogar.
“Fueron horribles, muy horribles, porque estuvo muy cerquita de mi casa”, recuerda Toña, reflejando el sentir de muchas familias que lucharon para proteger sus propiedades.
Una tristeza persistente
La sensación de pérdida es palpable. “Si miras para el monte, es una tristeza grande, aún perdura esa tristeza”, lamenta Toña.
A pesar de la aparición de algunos brotes verdes gracias a las lluvias, la percepción general es de desolación. El temor persiste y los recuerdos del fuego regresan por las noches.
Un largo camino hacia la recuperación
La recuperación de la masa forestal se presenta como un proceso lento y complejo.
Al tocar el terreno, se aprecian “muy pocos brotes verdes”. Los expertos estiman que se necesitarán al menos dos años para que los montes recuperen su color característico, y mucho más tiempo para la restauración completa del ecosistema.













