MARIANNE NORTH: LA PINTORA BOTÁNICA QUE DESAFIÓ LAS CONVENCIONES VICTORIANAS

MARIANNE NORTH: LA PINTORA BOTÁNICA QUE DESAFIÓ LAS CONVENCIONES VICTORIANAS
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MARIANNE NORTH: LA PINTORA BOTÁNICA QUE DESAFIÓ LAS CONVENCIONES VICTORIANAS

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Marianne North, una figura singular en la Inglaterra victoriana, desafió las estrictas normas sociales impuestas a las mujeres de su época. En un mundo que esperaba de las damas una vida confinada al hogar, el matrimonio o el cuidado de familiares, North eligió la independencia, convirtiéndose en una intrépida viajera y pintora botánica.

Con sus caballetes a cuestas, recorrió el mundo en solitario, inmortalizando la naturaleza en los rincones más remotos y salvajes del planeta. Su decisión fue un acto de rebeldía personal y una contribución monumental al conocimiento científico y artístico, rompiendo barreras de género y luchando por un espacio propio en un mundo dominado por hombres.

Primeros años y formación

Nacida en Hastings en 1830, North creció en un ambiente privilegiado gracias a la posición social de su padre, Frederick North, un influyente político liberal. Tras la muerte de su madre, viajó con su padre por Europa y Oriente Próximo, experiencias que despertaron su curiosidad por la flora.

Su formación, mayoritariamente autodidacta, y el contacto con intelectuales de la época marcaron su trayectoria artística y científica. Aunque nunca asistió a una escuela de arte formal, su talento natural para la pintura se pulió mediante la observación directa de la naturaleza. Su relación con su padre fue tan profunda que prometió no abandonarlo nunca, dedicando gran parte de su juventud al cuidado del hogar.

Un punto de inflexión

El fallecimiento de su adorado padre en 1870 supuso un punto de inflexión que North transformó en el motor de su misión vital. Tras un periodo de duelo, decidió utilizar su herencia para materializar su sueño: viajar por el mundo para pintar la flora de diferentes regiones.

A los cuarenta años, libre de obligaciones familiares, emprendió una serie de viajes globales, convirtiéndose en la primera mujer protagonista de expediciones científicas de tal magnitud en la época victoriana. Vendió parte de su herencia para financiar estas travesías, demostrando su pasión por la botánica.

Expediciones y obras

Su objetivo era dar a conocer las maravillas vegetales del universo a aquellos que no tenían la oportunidad de viajar. Entre 1871 y 1873, viajó a Estados Unidos, Canadá, Jamaica y Brasil, enfrentándose a condiciones climáticas extremas y capturando la exuberancia de la vegetación tropical.

Pasó un año en Brasil, donde pintó paisajes icónicos como la bahía de Río de Janeiro y la flora de Casa Branca. En el invierno de 1875, por consejo de su amigo Sir Joseph Hooker, viajó a Tenerife, donde realizó 26 cuadros exquisitos, reflejando la majestuosidad del Teide y especies singulares como el drago y el tajinaste rojo.

La incansable viajera continuó su periplo hacia el Lejano Oriente, llegando a Japón para documentar especies vegetales únicas. A pesar de las dificultades, su objetivo era crear una enciclopedia visual de la riqueza botánica mundial, reforzando su reputación como observadora científica rigurosa.

En Japón, a pesar de problemas de salud, continuó pintando, capturando detalles de la naturaleza mencionados en la literatura antigua y las religiones asiáticas. A diferencia de otros ilustradores botánicos, North prefería retratar las plantas en su contexto ecológico y social, utilizando la técnica del óleo sobre lienzo para dar vitalidad a sus cuadros.

Esta metodología convirtió su extensa colección en un registro botánico de valor incalculable, ofreciendo una visión antropológica complementaria de las tierras que visitaba.

Darwin y Australia

Su amistad con Charles Darwin influyó en la dirección de sus expediciones. Darwin le sugirió que viajara a Australia para completar su representación de la vegetación mundial.

Gracias a su agudeza visual, North identificó géneros y especies desconocidos para la ciencia, siendo muchos de estos hallazgos bautizados en su honor, como la Nepenthes northiana, una planta carnívora de Borneo.

En 1884, realizó un arriesgado viaje a Chile para pintar araucarias, a pesar de padecer reumatismo y sordera. Encontró más de 29 especies vegetales diferentes, capturando la esencia del paisaje chileno.

Marianne North falleció en 1890, dejando una galería permanente en los Reales Jardines de Kew. Su donación de más de 800 pinturas continúa maravillando a miles de visitantes, preservando su visión personal del jardín del mundo.