El arco románico solitario de Burgos: Un vestigio medieval que desafía el tiempo

El arco románico solitario de Burgos: Un vestigio medieval que desafía el tiempo
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El arco románico solitario de Burgos: Un vestigio medieval que desafía el tiempo

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En un campo abierto cerca de Sasamón, Burgos, se alza un arco solitario, vestigio de un pasado medieval olvidado. Esta estructura, única superviviente de un antiguo asentamiento, nos habla de la transformación del paisaje y la vida de las comunidades que habitaron la zona.

Este arco, parte del patrimonio arquitectónico románico de Castilla y León, representa un estilo tardío de este período. Construido en piedra de sillería, exhibe características de la transición entre el románico y el gótico.

Su aislamiento acentúa su singularidad. Alejado de caminos principales, permite apreciar de cerca la arquitectura medieval en un entorno natural prácticamente inalterado. La soledad de la estructura invita a analizar las técnicas constructivas y la disposición de los elementos arquitectónicos de la época.

San Miguel de Mazarreros: Un arco con historia

El Arco de San Miguel de Mazarreros se ubica a un kilómetro de Sasamón, cerca del río Brullés. Formaba parte de la portada principal de una iglesia erigida en el siglo XII, durante el auge del románico en Castilla y León. Tanto la iglesia como la localidad que la rodeaba son testigos de la historia medieval de la provincia de Burgos, reflejando la evolución arquitectónica y la dinámica de los asentamientos rurales.

A finales del siglo XV, la población fue abandonada y su territorio se incorporó a Sasamón. La iglesia, sin comunidad, comenzó a deteriorarse, perdiendo elementos hasta quedar solo la portada principal. Este arco es hoy el único vestigio de la antigua iglesia románica, revelando detalles de la construcción y ornamentación de los templos medievales de la región.

La estructura del arco es de estilo tardorrománico y presenta siete arquivoltas abocinadas construidas en sillería, apoyadas sobre capiteles esculpidos. El desgaste y la erosión son evidentes en muchos de estos capiteles, producto de la exposición a la intemperie y la falta de conservación. La forma abocinada y los capiteles decorativos reflejan las técnicas constructivas y los patrones ornamentales propios de la transición entre el románico pleno y el gótico inicial.

Desde 1985, el Arco de San Miguel de Mazarreros está protegido por la ley de Patrimonio Histórico Español, reconociendo su valor cultural e importancia como testimonio de la historia medieval de la zona. A pesar de su estado, y rodeado de campos agrícolas, el arco permite comprender la extensión de los pueblos medievales en Castilla y León y la evolución de la arquitectura religiosa en áreas rurales.