La división sindical agraria debilita al sector frente a los desafíos actuales

La división sindical agraria debilita al sector frente a los desafíos actuales
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La división sindical agraria debilita al sector frente a los desafíos actuales

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La fragmentación interna de los sindicatos agrarios se presenta como un obstáculo significativo en un contexto marcado por la polarización social y las movilizaciones en el campo. El experto en temas agrarios, Fran Aísa, advierte que esta división debilita al sector, facilitando que la administración gane terreno ante la falta de unidad.

Un error estratégico

A juicio de Aísa, la situación actual es un “error mayúsculo” que perjudica la imagen del sector ante la sociedad. Mientras que en otros países europeos existe un único sindicato fuerte que defiende los intereses del sector, en España la proliferación de organizaciones genera conflictos internos. Esta fragmentación, según Aísa, permite que los problemas reales no lleguen a los centros de decisión en Madrid.

Críticas a la incoherencia y defensa del diálogo

Aísa también ha criticado la incoherencia de algunas organizaciones que cambian de postura a lo largo del tiempo.

Puso como ejemplo la lucha por el desacoplamiento de las ayudas de la PAC en la década de los 2000, una medida que separaba las subvenciones de la producción. Lamenta que ahora, después de haber apoyado esa medida, se critiquen sus consecuencias. Insiste en que lo importante son las personas, no las siglas.

Contraste con la pujanza tecnológica

Esta situación de debilidad contrasta con el avance tecnológico del sector, que se evidenció en la última edición de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), que batió récords de visitantes. Aísa destacó que la feria se ha convertido en un punto de encuentro para profesionales que buscan novedades tecnológicas y maquinaria específica para sus explotaciones.

Preocupación por la llegada de fondos de inversión

Uno de los mayores peligros que se ciernen sobre el campo es la llegada de fondos de inversión, que, según Aísa, “destrozan el sector” aprovechándose de inversiones públicas y abandonándolo cuando deja de ser rentable.

Este fenómeno, que ya se observa en cultivos como los frutos secos, amenaza con despoblar el territorio si no se toman medidas.

Apuesta por el diálogo y la colaboración

Frente a los enfrentamientos, Aísa defiende el diálogo y la colaboración como la única vía para solucionar los problemas del sector. Puso como ejemplo la solución alcanzada para permitir el paso de maquinaria agrícola por Montreport, un problema que se resolvió gracias a la unión de un sindicato agrario, políticos y trabajadores autónomos. Aísa lamenta las disputas actuales, señalando que los problemas de los agricultores y ganaderos son los mismos.