
El Ártico: Epicentro de un Terremoto Geopolítico Global
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El Ártico, una región que durante mucho tiempo fue considerada remota y marginal, se ha convertido en un punto focal en el tablero geopolítico mundial. El periodista italiano Marzio G. Mian, con más de tres décadas de experiencia informando desde la zona, afirma que este cambio era solo cuestión de tiempo.
La Confluencia de Factores Clave
El interés internacional en el Ártico se debe a una combinación de factores: su posición estratégica para el comercio global, su abundancia de recursos naturales (aproximadamente el 30% de los recursos no descubiertos del planeta) y el rápido deshielo provocado por el cambio climático. Este deshielo ha abierto nuevas rutas marítimas y facilitado el acceso a minerales y combustibles fósiles que antes eran inaccesibles.
“El Ártico es el punto donde convergen el cambio climático, la rivalidad entre potencias, la crisis del orden occidental y el nacimiento de un nuevo mundo”, subraya Mian.
Intereses Cruzados y Recursos Estratégicos
En este territorio, considerado uno de los más codiciados del mundo, convergen los intereses de Rusia, Estados Unidos, China y la OTAN. El subsuelo ártico alberga importantes yacimientos de petróleo, gas, oro y más de la mitad de los minerales clave para la industria armamentística y la transición a energías limpias. La explotación y el desarrollo del Ártico se han convertido en una prioridad estratégica crucial para las superpotencias.
Nuevas Rutas Marítimas
Las nuevas rutas marítimas que se abren en el Ártico ofrecen alternativas más rápidas y económicas para el comercio internacional, evitando los canales de Suez y Panamá. Un buque portacontenedores chino completó por primera vez la travesía ártica entre China e Inglaterra en apenas 20 días, la mitad del tiempo que requiere la ruta convencional.
Para China, la ruta ártica no solo es un atajo al Canal de Suez, sino también una contingencia estratégica frente a Estados Unidos.
China y la Cooperación con Rusia
China se convirtió en Estado observador del Consejo Ártico en 2013, lo que, según Mian, alteró profundamente la dinámica y elevó las apuestas en la zona. Desde entonces, ha aumentado su presencia en la región en colaboración con Rusia.
Sin embargo, a Washington le preocupa la creciente cooperación entre Moscú y Pekín. Además, se prevé una relación “bastante complicada” entre Estados Unidos y Canadá, especialmente tras el reciente acuerdo comercial canadiense con China.
Presencia Militar y Operaciones de la OTAN
El interés por el control del Ártico se refleja en recientes medidas militares. El Reino Unido ha anunciado el despliegue de un grupo de barcos de guerra en el Atlántico Norte y el Ártico. La OTAN ha puesto en marcha la operación Centinela Ártico, reforzando su presencia en la región.
El Papel de Rusia
Rusia, con 24.000 km de costa ártica, es el país con mayor presencia histórica en la zona. En los últimos quince años, alrededor de la mitad del PIB ruso y casi la mitad de sus exportaciones han dependido del Ártico.
Desde el inicio de su mandato, Vladímir Putin impulsó una red de bases militares, concentró la mayor parte de sus submarinos nucleares en la península de Kola y fortaleció su flota de rompehielos nucleares. “Rusia estaría dispuesta a darlo todo por defender el Ártico”, afirma Mian.
La Fractura del Consejo Ártico
Tras el comienzo de la guerra en Ucrania, siete de las ocho naciones árticas abandonaron el “pacto del hielo” del Consejo Ártico, y Finlandia y Suecia se unieron a la OTAN. Esto dividió la región en dos bloques: la alianza occidental y Rusia, ahora más cercana a China en lo militar y estratégico.
Hasta entonces, el Consejo Ártico había sido un espacio de diálogo para abordar la protección ambiental, los derechos de los pueblos indígenas y la gestión de un océano en transformación. Sin embargo, con la creciente militarización y la disputa por recursos estratégicos, este foro ha perdido gran parte de su relevancia.
El Impacto en los Pueblos Indígenas
Mientras las potencias compiten por el control del Ártico, los pueblos indígenas que han vivido allí durante milenios quedan en segundo plano. Los cambios geopolíticos impactan directamente en la vida de la población inuit en Canadá, Alaska y Groenlandia, donde los suicidios entre jóvenes han aumentado significativamente, reflejando el profundo estrés social y cultural que acompaña la carrera por la hegemonía en el Ártico.













