
¿Quién vigila a los vigilantes?: Escándalo sacude la cúpula policial española
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Una tormenta política se cierne sobre el Gobierno español tras la denuncia de violación contra el jefe operativo de la Policía, José Ángel González, y la posterior destitución de su número dos por presunta coacción a la víctima.
Marlaska en el ojo del huracán
La relación de los altos cargos policiales con estos graves hechos coloca al Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una situación comprometida. Aunque Marlaska asegure haberse enterado de los hechos el martes, y de ahí la dimisión inmediata de González, su responsabilidad política es ineludible. La persona elegida por él para hacer cumplir la ley está acusada de violarla.
Diputados de la oposición han señalado a González como “su hombre de confianza, su protegido”. Fue nombrado director adjunto operativo (DAO) de la Policía en 2018 y Marlaska incluso le concedió una prórroga cuando estaba a punto de jubilarse a finales de 2024.
Tensión en el Congreso
La situación generó un ambiente de crispación en el Congreso, con gritos de “dimisión” y golpes en los escaños. El Partido Popular (PP) acusa al Ministerio de haber ocultado los hechos durante al menos un mes. Marlaska ha amenazado con querellas si se repiten estas acusaciones fuera del Congreso.
El Ministro del Interior ha reconocido la gravedad de los hechos y ha relevado al número dos del comisario, Óscar San Juan, acusado por la víctima de coacción. Marlaska ha puesto su cargo a disposición de la víctima: “Si la propia víctima no se ha sentido protegida o ha entendido que este ministro le ha fallado en algún sentido, evidentemente yo sí renunciaré”.
Respaldo a Marlaska desde el Gobierno
El abogado de la policía confirmó que el Ministerio fue informado de la querella el martes, cuando el tribunal la admitió. Desde India, el Presidente Pedro Sánchez respaldó las decisiones de su ministro, destacando que “se ha actuado con empatía, con contundencia y se ha actuado con coherencia”.
El PP bajo la lupa
Sánchez exigió al PP que actúe con la misma contundencia ante la denuncia contra el alcalde de Móstoles por parte de una exconcejal. Acusó al PP de “encubrir al agresor y estigmatizar a la víctima” en ese caso.
El PP, por su parte, considera cerrado el escándalo de Móstoles y se ha movilizado para silenciar la denuncia. Una exconcejal denunció al alcalde Manuel Bautista por acoso sexual y laboral, lesiones, coacciones, revelación de secretos y un delito contra la integridad moral.
Otro caso polémico
El PP enfrenta otra controversia con la investigación judicial del jefe de la Policía Local de Alcalá de Henares, denunciado por una policía local de Torrejón de Ardoz por violencia de género, agresión sexual, acoso laboral, vejaciones, calumnias e injurias. La alcaldesa de Alcalá de Henares no ha suspendido al denunciado en sus funciones, a pesar de las demandas de la oposición.












