
Doble rasero del PP ante acusaciones de abuso sexual: El caso del jefe policial y el alcalde de Móstoles
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El Partido Popular (PP) se encuentra en el centro de la polémica por su diferente forma de actuar ante las acusaciones de abuso sexual, dependiendo de si afectan a miembros de su partido o a adversarios políticos.
Dimisión y exigencias
Tras la dimisión del ‘número dos’ de la Policía Nacional, José Ángel González, a raíz de una querella por agresión sexual presentada por una subordinada, el PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, exigió la destitución del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acusándolo de encubrimiento. La reacción fue inmediata y contundente, como suele ser habitual ante escándalos sexuales que involucran a rivales políticos.
Sin embargo, esta firmeza contrasta con la actitud del PP ante casos similares que afectan a sus propios miembros, como el del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, acusado de acoso laboral por quien fuera su ‘número dos’ en el Ayuntamiento. En este caso, tanto la dirección regional del partido, liderada por Isabel Díaz Ayuso, como la dirección nacional, han optado por una actitud más cautelosa, sin tomar medidas contundentes contra el alcalde.
Casos anteriores
Este doble rasero no es nuevo en el PP. En el pasado, el partido ha mostrado una actitud implacable ante acusaciones de acoso sexual contra figuras de la izquierda, como Francisco Salazar, Íñigo Errejón o Juan Carlos Monedero, utilizando estos casos para atacar a sus adversarios políticos y cuestionar su compromiso con el feminismo.
En contraste, el PP ha sido mucho más indulgente con sus propios miembros acusados de conductas similares, aplicando criterios judiciales más laxos y evitando tomar medidas drásticas que pudieran dañar su imagen pública.
El caso Nevenka Fernández
Un ejemplo paradigmático de esta doble vara de medir es el caso de Nevenka Fernández, la concejala de Ponferrada que denunció por acoso sexual al entonces alcalde, Ismael Álvarez. A pesar de que Fernández ganó el juicio, el PP optó por darle la espalda al alcalde, quien fue condenado por acoso sexual.
El caso actual en Móstoles
La situación actual en Móstoles, con la denuncia contra el alcalde Manuel Bautista, recuerda en cierta medida al caso de Nevenka Fernández. El PP ha optado por mantener a Bautista en su cargo, a pesar de la querella presentada por la exconcejala. Una trabajadora municipal ha dimitido por la “veracidad” de los hechos denunciados.
El propio Feijóo ha asegurado que la denunciante de Bautista tenía “el derecho y el deber” de denunciarlo formalmente, como ha hecho. Sin embargo, esta misma exigencia no la ha aplicado en los casos que señalan a otros partidos.
Responsabilidades cruzadas
Tanto Ayuso como Feijóo se han echado uno a otro la responsabilidad sobre el caso de Bautista. El PP de Madrid no hizo una investigación formal y conminó en privado a la concejala a no denunciar ante los tribunales, mientras en público hizo todo lo contrario.
El Comité de Garantías estatal del PP sí hizo una breve pesquisa. Con la denunciante solo se comunicó por correo electrónico, mientras con Bautista se produjo una entrevista personal. La decisió fue darle carpetazo al asunto.
Bautista sigue en su cargo. En el PP defienden que no hay comparación posible entre los casos del dimitido DAO de la policía y de Bautista, y aseguran que la equiparación de ambos casos tiene como objetivo “empatar” en el relato de culpas.
Más allá de la política
Esta doble vara de medir del PP se extiende más allá del ámbito político, alcanzando también a figuras públicas y celebridades. El apoyo o rechazo a estas figuras depende, en gran medida, de su afinidad ideológica con el partido.












