
Gaudí tiene un nuevo icono: el Xalet del Catllaràs
Sin embargo, Gaudí no dirigió la construcción y vio como su obra original era modificada por terceros, perdiendo su sentido formal inicial. Se cree que Juli Batllevell, colaborador habitual de Gaudí , fue el encargado de la ejecución de las obras y que añadieron muros de carga para asegurar la estructura, medida que horrorizó a Gaudí, que consideraba que su arco era perfecto para aguantar los tres pisos de la construcción y lo demás un relleno inútil.El proyecto de construcción del Xalet del Catllaràs abarca del 1901 al 1908, aunque se cree que la construcción se centraría entre los años 1904 y 1905, coincidiendo con el de la Torre de Bellesguard, edificación con la que tiene múltiples similitudes. Este espacio nació como respuesta a la construcción de la fábrica de cemento Asland, construida en la comarca del Berguedà para aprovechar la cercanía con las minas de carbón de la zona. El empresario Eusebi Güell quería una casa en las inmediaciones donde pudiesen vivir los ingenieros ingleses que llegaban a la población para dirigir los trabajos de la fábrica y la mina.
El empresario y mecenas encargó a Gaudí la construcción de una casa que no sólo resistiese a la montaña, sino que formase parte de ella. Noticia relacionada general No No «La obra de Gaudí cumple, 150 años después, los requisitos de sostenibilidad actuales» Henar DíazConcebido para resistir la nieve, era un edificio a 1.500 metros de altura, de tres plantas, de piedra y madera, con un regusto a cuento de hadas al estar oculto en pleno bosque. «El arco que ideó Gaudí formaba la curva exacta para soportar el peso de los dos pisos, una técnica que sólo realizaba Gaudí. Si la estructura se movía cinco centímetros, todo se vendría abajo.
La línea de presión era así de precisa. Él no pudo supervisar las obras y los técnicos prefirieron añadir un muro de carga para asegurar mejor la estructura, lo que acabó por descolocar al arquitecto, que ya no sabía explicar qué era aquello y por ello prefirió desmarcarse de su autoría», comenta Galdric Santana, director de la cátedra Gaudí , comisario del Año Gaudí y responsable del estudio.La autoría del edificio se viene reclamando desde los años 40, cuando empezó a salir en prensa que en los bosques de la pequeña localidad de La Pobla de Lillet había una casa diseñada por Gaudí. Entonces no había el furor por el arquitecto modernista que existe hoy día y la noticia pasó desapercibida. Sin embargo, en las inmediaciones seguía el boca a oreja de las historias de su construcción y la seguridad plena de que era una obra gaudiniana.
El edificio acabó por formar parte del patrimonio municipal y a lo largo de los años tuvo varios uso, como ser una casa de colonias para los niños de la zona. Después de ser confirmado como edificio gaudiniano, el ayuntamiento prevé transformarlo en zona de excursionistas y ya prepara ‘tours’ donde los turistas y visitantes podrán descubrir esta singular obra. Además, la población también cuenta con los jardines Artigas, también adjudicados al genio modernista, aunque en este caso todavía falta el estudio que lo certifique inequívocamente. Gaudí y su legadoCuatro son los factores que han acabado por demostrar que el edificio es una obra gaudiniana.
El primero, los múltiples testimonios orales, sobre todo los surgidos a partir de los año 40, que incluyen al de Domingo Sugrañes , ayudante del arquitecto. El segundo, la rara estructura del arco funicular, «algo que por sí sólo ya bastaría por adjudicar la obra a Gaudí porque nadie más lo hacía», subraya Santana. Tercero, el uso de una bóveda de rincón de claustro anexa al chalet, aunque en este caso es un elemento ya desaparecido. Y, por último, el uso de distribuidores de 45 grados nacido del racionalismo de las construcciones obreras inglesas y que permitía no perder espacio en pasillos entre las diferentes estancias, algo que se aprecia también en la Casa Vicenç o la caserna del Parc Güell.El estudio, encargado por la conselleria de Cultura de la Generalitat, demuestra lo que los vecinos de La Pobla de Lillet ya anunciaban con orgullo.
Ésta es una de los doce espacios o construcciones que se atribuyen a Gaudí y que todavía no se han certificado de forma científica y definitiva, algo que el Año Gaudí quiere revisar. «Este estudio es de un enorme valor para el patrimonio cultural de la zona. En el Año Gaudí hacía falta aclarar su autoría después de años de atribuciones sin certifica y marca la necesidad de aproximarse a la figura del arquitecto con rigor científico», aseguró Sonia Hernández, consellera de Cultura. El pueblo de La Pobla de Lillet, con apenas 1.000 habitantes, ha celebrado por todo lo alto este estudio y ha promovido actividades semanales durante todo el Año Gaudí para convertir este pequeño espacio en otro punto de obligada visita para los amantes del arquitecto modernista.
«Es una oportunidad excepcional de convertir en revulsivo identitario y turístico este emplazamiento. Ahora sólo queda asegurar su crecimiento sostenible», concluyó Hernández.













