
PELIGRO EN PARQUES Y JARDINES: LA PROCESIONARIA DEL PINO ADELANTA SU APARICIÓN
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La procesionaria del pino ha resurgido en parques y jardines, anticipando su ciclo vital debido a las temperaturas templadas del invierno. Este fenómeno exige precaución, especialmente para quienes tienen niños pequeños o mascotas.
Como es habitual, los ayuntamientos están implementando programas de prevención y control a través de sus servicios de parques y jardines, con el objetivo de limitar la expansión de la plaga y evitar incidentes.
Riesgos para la salud y el medio ambiente
Este insecto, conocido por moverse en filas organizadas, no solo afecta a los pinos, sino que también puede provocar reacciones alérgicas graves en personas y animales. La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) pasa la mayor parte del año en los árboles. Las mariposas adultas depositan los huevos en las copas de los pinos durante el verano, y las larvas resultantes se alimentan de las hojas verdes.
Con la llegada del frío, las orugas se resguardan en los característicos bolsones de seda blanca que cuelgan de las ramas.
Entre febrero y abril, abandonan el árbol para descender al suelo en las conocidas procesiones, donde se entierran para completar su ciclo y transformarse en mariposas.
Los pelos urticantes de las orugas contienen una toxina llamada thaumatopina, que puede causar desde irritaciones leves en la piel hasta reacciones respiratorias graves. En perros, el contacto puede causar necrosis en la lengua y, en casos extremos, la muerte si no se actúa con rapidez.
Medidas de control y prevención
El Ayuntamiento de Logroño ha intensificado la vigilancia y el control en parques, jardines y zonas arboladas con predominio de pinos. Las brigadas municipales están retirando los bolsones accesibles y colocando trampas de feromonas en los troncos, actuando como barrera física para las orugas.
El objetivo es detener su avance antes de que lleguen al suelo y reducir el riesgo para familias y mascotas. Se realiza un seguimiento diario de las zonas con mayor presencia de pinos y coníferas, solicitando la colaboración ciudadana para informar sobre posibles focos.
Consejos para proteger a tus mascotas
La veterinaria Pilar Mendoza del Centro Veterinario Gallarza enfatiza que “la prevención es la mejor herramienta”.
Evitar la exposición es más eficaz que tratar las consecuencias. El contacto con las orugas puede causar necrosis en la lengua de los perros.
Recomendaciones clave:
- Evita pasear por zonas con pinos o coníferas durante estos meses.
- Lleva al perro siempre atado, para evitar que se acerque a las orugas.
- Avisa al Ayuntamiento o a emergencias si ves procesionarias en zonas de paso o parques infantiles.
Síntomas comunes en animales:
- Hinchazón en la lengua y el hocico.
- Salivación excesiva.
- Dificultad para respirar.
- Decaimiento y fiebre.
En caso de contacto, lava la zona con abundante agua, sin frotar, y acude de inmediato al veterinario. El tiempo de reacción es vital para evitar daños irreversibles.
Reacciones en personas
En personas, las reacciones suelen ser más leves, pero pueden causar picor intenso, urticaria o irritación ocular. Se recomienda lavar la zona con abundante agua fría y acudir al centro de salud si los síntomas persisten.
El impacto del cambio climático
Expertos del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) señalan que el cambio climático está modificando los ciclos naturales de este insecto.
Las temperaturas más suaves de los inviernos en el norte de España provocan que las larvas salgan antes de lo habitual, ampliando su temporada de actividad y aumentando el riesgo de contacto.
El aumento de la temperatura media permite que la procesionaria colonice zonas donde antes no podía sobrevivir, como el norte peninsular o zonas de montaña. Este fenómeno tiene consecuencias sanitarias y ambientales, ya que el insecto debilita los árboles y favorece la aparición de plagas secundarias.
Colaboración ciudadana
El Ayuntamiento de Logroño destaca la importancia de la colaboración ciudadana en la lucha contra la procesionaria. Se han instalado carteles informativos en parques y paseos donde se ha detectado la presencia de orugas.
Además del peligro, la procesionaria es una oportunidad para educar en convivencia con la naturaleza, comprender los ciclos de los ecosistemas y actuar con responsabilidad.
Consejos finales:
- Evita las zonas con pinos durante febrero, marzo y abril.
- Si ves bolsones o procesiones de orugas, no las toques ni las pises.
- Avisa siempre al Ayuntamiento.
- Si tu mascota se acerca o muestra síntomas, acude al veterinario de inmediato.
- Educa a los niños para que las reconozcan y se mantengan alejados.












