
Científicos proponen un muro submarino para salvar el glaciar Thwaites
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El aumento catastrófico del nivel del mar es una amenaza real debido al deshielo de grandes masas de hielo. Un equipo internacional ha propuesto una solución audaz: construir una cortina submarina frente al glaciar Thwaites, en la Antártida.
Un ambicioso proyecto para frenar el retroceso del glaciar
La propuesta, conocida como *Seabed Curtain*, consiste en una barrera flexible de 80 kilómetros de longitud anclada al fondo marino, a unos 650 metros de profundidad. Esta estructura bloquearía la entrada de corrientes cálidas que aceleran la pérdida de masa del glaciar.
El objetivo no es detener por completo el deshielo, sino ganar tiempo mientras se reducen las emisiones globales. El diseño contempla una tela reforzada tensada con elementos flotantes y fijada al lecho marino. Se debate si debe ser una estructura continua o dividida en tramos.
En 2024, modelos preliminares sugirieron que esta solución podría reducir significativamente la velocidad de pérdida de hielo. Se planea instalar un tramo de prueba en Noruega y estudiar los efectos ecológicos en fiordos polares.
Debate científico y preocupaciones ambientales
La iniciativa no ha convencido a todos. Algunos científicos alertan sobre el riesgo de “daño ambiental intrínseco” al desplegar una infraestructura de tal magnitud en un ecosistema polar, cuestionando su viabilidad y rapidez para abordar la crisis climática. Otros lo ven como una distracción frente a la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El glaciar Thwaites: una pieza clave en el equilibrio global
El glaciar Thwaites, apodado “El glaciar del Juicio Final”, es un enorme bloque de hielo situado en el mar de Amundsen. Su pérdida ya contribuye al aumento global del nivel del mar, y su colapso total podría sumar 65 centímetros adicionales, desestabilizando amplias áreas de la Antártida Occidental y elevando aún más el nivel del mar en los próximos siglos.
Los datos históricos muestran una aceleración en su deshielo. Desde la década de 1970, el flujo de hielo ha aumentado, y la descarga anual en la región ha crecido considerablemente. Si el calentamiento no se reduce, el glaciar podría colapsar en las próximas décadas.
Un presupuesto millonario que genera controversia
El coste estimado del muro submarino supera los 80.000 millones de dólares, lo que ha generado un intenso debate sobre su viabilidad. Marianne Hagen, codirectora del proyecto, defiende la iniciativa argumentando que, si es posible reducir la subida global del nivel del mar, vale la pena explorarlo. Hagen compara la inversión con los billones que costaría reparar infraestructuras costeras y proteger a las poblaciones vulnerables.













