Ana Hernández, una de las mejores profesoras de España: "La vida no está dividida en asignaturas, sino que todo lo que ocurre a nuestro alrededor es causa y consecuencia de algo"

Ana Hernández, una de las mejores profesoras de España: "La vida no está dividida en asignaturas, sino que todo lo que ocurre a nuestro alrededor es causa y consecuencia de algo"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Ana Hernández, una de las mejores profesoras de España: "La vida no está dividida en asignaturas, sino que todo lo que ocurre a nuestro alrededor es causa y consecuencia de algo"

Ana Hernández Revuelta, profesora del IES Julio Verne de Leganés (Madrid), ha hecho historia al convertirse en la primera docente española en alcanzar el top 10 de finalistas del Global Teacher Prize, considerado el ‘Nobel’ de la educación. En una entrevista en Poniendo las Calles con Carlos Moreno ‘El Pulpo’, ha compartido la emoción por un reconocimiento que premia sus 21 años de carrera y un innovador método pedagógico que está transformando la vida de sus alumnos y mejorando la convivencia escolar, un reto mayúsculo ante problemas como la ansiedad que desborda al profesorado en España.

El proyecto que lidera Ana Hernández en el instituto leganense se basa en una idea fundamental: romper los muros entre asignaturas. Su enfoque reúne a siete profesores de secundaria y cien alumnos que trabajan de forma simultánea. “La vida no está dividida en asignaturas, sino que todo lo que ocurre a nuestro alrededor es causa y consecuencia de algo”, ha explicado la docente, defendiendo que los centros educativos deben ser un lugar de aprendizaje continuo tanto para alumnos como para profesores.

Los resultados de esta metodología, implementada hace ya nueve años, son contundentes: el proyecto presume de un 99% de promoción entre los alumnos de cuarto de la ESO.

Además, ha generado beneficios inesperados, como una notable mejora de la convivencia, ya que los estudiantes de diferentes grupos aprenden a colaborar y a conocerse. Este modelo contrasta con las dificultades de una docencia por vocación que a menudo implica grandes sacrificios.

Curiosamente, la enseñanza no era su primera opción. Doctora en Bellas Artes, Hernández se dedicaba a la fotografía y veía la docencia como un último recurso. “Si tengo que dedicarme yo a lo de la docencia tendré que hacerlo, pero voy a dejarlo como última opción”, confesó haberle dicho a una compañera.

Sin embargo, una sustitución de quince días lo cambió todo: “Fue como un flechazo, lo sentí como un flechazo, una cosa como muy impactante en mi vida, y dije, a por ello”. Su caso es un ejemplo de cómo encontrar la plenitud profesional en casa es posible.

Su camino hacia el Global Teacher Prize comenzó de forma inesperada. En julio, unas alumnas la presentaron al premio Mejor Docente de España, donde llegó a ser semifinalista. Animada por esa experiencia y con la documentación preparada, decidió probar suerte en la convocatoria internacional, aunque sin expectativas.

“De 135.000 solicitudes de 129 países, nos estaban llamando a solo algunos”, ha recordado emocionada sobre la videollamada que lo cambió todo.

Pese al prestigio del reconocimiento internacional, para Ana Hernández la mayor recompensa es el vínculo que crea con sus estudiantes. Lleva 12 de sus 21 años como docente en el IES Julio Verne, un lugar que considera su casa y donde ha “echado raíces”. La nominación ha provocado que muchos exalumnos la contacten para agradecerle su influencia a lo largo de los años.

“Vienen a verme y con 30 años que tienen, profe, te voy a enseñar a mi bebé o me he casado”, ha contado con la voz entrecortada por la emoción. Para ella, ese cariño y ver cómo sus antiguos alumnos progresan en la vida es la verdadera victoria.

“Ese es el nobel, de verdad, ese es el nobel que me llevo yo todos los días”, ha sentenciado.