Wilhelm Hammershøi: El pintor del silencio y la belleza cotidiana llega al Museo Thyssen

Wilhelm Hammershøi: El pintor del silencio y la belleza cotidiana llega al Museo Thyssen
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Wilhelm Hammershøi: El pintor del silencio y la belleza cotidiana llega al Museo Thyssen

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El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid ha inaugurado una exposición temporal dedicada al pintor danés Wilhelm Hammershøi, conocido por su habilidad para infundir misterio a la vida doméstica burguesa. La retrospectiva, titulada “El ojo que escucha”, presenta 89 óleos y dibujos, siendo la mayor muestra del artista en España hasta la fecha. La exposición se realiza en colaboración con la Kunsthaus Zürich y está comisariada por Clara Marcellán, estará disponible hasta el 31 de mayo.

Un maestro del silencio y la austeridad

Hammershøi, nacido en Copenhague en 1864, provenía de una familia acomodada dedicada al comercio. Desde temprana edad mostró un gran interés por el arte, comenzando a pintar a los ocho años. Ya a los 21 años, su estilo distintivo se hizo evidente en su primera exposición: colores grises, figuras solitarias, paredes oscuras, habitaciones vacías y ángulos rectos caracterizaban sus obras.

En 1891, contrajo matrimonio con Ida Ilsted, hermana de un amigo y compañero de trabajo, quien se convirtió en una de las protagonistas recurrentes de sus pinturas, al igual que su cuñado Peter.

Un estilo propio al margen de las vanguardias

Aunque contemporáneo de movimientos como el impresionismo y el fauvismo, Hammershøi se mantuvo fiel a su estilo, centrado en la vida cotidiana y caracterizado por una paleta de colores grises, verdes y pardos. Su obra transmite una sensación de melancolía y serenidad, capturando escenas de su hogar, retratos de su esposa de espaldas y paisajes urbanos de Copenhague.

Su tratamiento de interiores y efectos de luz lo han posicionado como un descendiente de Vermeer y un precursor de Hopper. En las últimas décadas, Hammershøi ha experimentado un resurgimiento de su popularidad debido a la sensación de silencio, comodidad e inquietud que emanan de sus espacios.

Hammershøi fue un maestro del “Rückenfigur”, el arte de representar al protagonista de espaldas, invitando al espectador a compartir su perspectiva. Otros ejemplos notables de esta técnica se encuentran en obras como “Caminante sobre el mar de nubes” de Caspar David Friedrich y “Muchacha en la ventana” de Salvador Dalí.