El inglés andaluz: "Mucha gente me dice que no nací en el sitio donde debía"

El inglés andaluz: "Mucha gente me dice que no nací en el sitio donde debía"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

El inglés andaluz: "Mucha gente me dice que no nací en el sitio donde debía"

Adam Harrison es un inglés que se ha convertido en una figura local en Punta Umbría (Huelva), donde es conocido como ‘Guiriluz’. Tras más de diez años residiendo en Andalucía, ha asimilado la cultura hasta el punto de sentirse completamente en casa, una experiencia que ahora plasma en su libro ‘Nónina, una guía para sobrevivir a la vida y al lenguaje en Andalucía’, recién publicado en español.

El estilo de vida también supuso un contraste radical.

“En Inglaterra a las 7 estoy cenado, a las 10 estoy acostado”, explica, frente a las tardías cenas en España. También destaca la familiaridad y la unión de los andaluces.

“En mi familia nos vemos, como decimos, en las bodas y los entierros”, comenta, mientras que aquí “todo el mundo vive en el mismo sitio, y todo el mundo es primo”, aunque no lo sea.

Harrison se ha erigido como un firme defensor de la cultura andaluza, desmontando estereotipos muy arraigados. Es especialmente tajante con un cliché: “Los andaluces no son vagos”.

Aclara el malentendido sobre la siesta con la expresión local: “Los andaluces no duermen siesta, lo que hacen es, echan un ratito”.

Su libro ‘Nónina’ es una crónica personal sobre su adaptación que abarca desde el idioma y las fiestas hasta la comida, un relato de cómo acabó sintiéndose en casa “sin saber muy bien cómo”. Además, utiliza sus redes sociales, bajo el nombre de ‘guiriluz’, para compartir sus vivencias y reflexiones.

En el plano profesional, Adam dirige una academia de inglés en la localidad junto a su novia, originaria de Punta Umbría.

Su integración es tal que se identifica con la idea de no haber nacido en su lugar de origen. “Mucha gente me lo dice, porque yo soy muy tranquilo”, afirma, abrazando el estilo de vida espontáneo del “por lo que surja” frente a la planificación británica.

El regreso a Inglaterra parece descartado.

Preguntado por esa posibilidad, se muestra rotundo, sobre todo porque sus padres ya tienen una casa de veraneo en la zona para visitarlo. “Si yo digo a mis padres que voy a volver a Inglaterra, me matan”, bromea.

Su arraigo es tan profundo que su vida social y familiar está plenamente consolidada en la costa onubense.